CUANDO EL AMOR SE VA….

 

Sucede de repente, en un dia como otro cualquiera, de la misma forma en que vino; suave, ligera y pausadamente, casi de puntitas. En un instante nos damos cuenta de que algo trascendental ha cambiado, te inunda una sensación de vértigo y de vacío, y empiezan a aflorar sentimientos de tristeza y de soledad, y los sempiternos miedos, al darnos cuenta que perdemos eso que formaba parte de nuestra vida y a lo que probablemente no habíamos prestado la debida atención.

Entonces, nuestra naturaleza reacciona y desarrolla mecanismos defensivos para justificar la pérdida, a veces nos sentimos culpables y entramos en depresión o rebajamos nuestra autoestima. Esto hace momentáneamente más llevadero nuestro dolor, sin darnos cuenta de que estamos cayendo en un pozo, al no enfrentarnos a la situación buscando las verdaderas causas, incluyendo la aceptación de las propias limitaciones o defectos que todos tenemos como seres humanos.

No nos sintamos pues culpables de nada, pues en realidad solo somos lo que nuestro estado evolutivo nos permite expresar. Aunque lo creamos así, si lo miramos desde un contexto más globalizado, todo se relativiza. En realidad, estas reacciones exacerbadas son desencadenadas por el Ego que se siente herido, y trata de reencontrar otra vez un estado de equilibrio ajustando su sistema de creencias para poder relacionarse e interactuar con efectividad con el medio sin ser dañado otra vez (se reposiciona rectificando su concepto de si, incorporando este suceso).

Si indagamos un poco más adentro, podemos ver otra cara de la realidad, y es que el amor verdadero es la concurrencia en un punto de dos trayectorias de la infinita trama del espacio-tiempo, donde a dos seres les es posible hacer una parte del camino juntos. Hay que estar atentos a este instante, a esa oportunidad, a esa puerta que se nos abre para entrar a una nueva dimensionalidad, debemos captar el momento y actuar con decisión, desprendiéndonos de miedos y de limitaciones.

Ese amor del que hablo, ese que proporciona momentos mágicos, en los que la Fuente puede manifestarse a través de la relación entre dos seres, solo es posible en este punto referido, hay que aprovechar la ocasión, antes o después de ese tiempo ya nada será lo mismo, y es difícil que se de la coincidencia, no olvidemos que para cada ser humano el reloj corre a distinta velocidad, pues en realidad el tiempo es función de la conciencia, y cada cual le rige un tiempo distinto.

Es también inexorable el hecho de que a menudo que transcurre la vida, la propia evolución hace que se empiecen a generar tensiones que tienden a deshacer la concurrencia. Entonces se da el caso de aquellos que renuncian temporalmente a su propio camino para seguir viviendo esa condición, y su reloj particular se ralentiza. Es una decisión personal que podemos ejercer como entes creadores que somos, y este hecho sin duda aportará enseñanza a quien apuesta por ello, pero lo recomendable es ser objetivo y afrontar los … hechos cuando el amor se va, con la plena conciencia de que simplemente se trata de otra etapa de la vida, de la que podemos gozar, al igual que otros dones que nos ofrece la naturaleza, sin apegarnos a ellos, en la conciencia de que nada nos pertenece, pero al mismo tiempo todo es nuestro y somos parte de ello, pero compartiéndolo. Hay que tomarlo como un paso más en la evolución de esa gran Vida en la que estamos inmersos, en la conciencia de que lo que sucede en cada momento es en realidad lo mejor para nosotros.

El amor humano es un sentimiento complejo, consecuencia de ese otro amor mas incluyente que lo impregna todo. En él se entremezclan emociones, proyecciones, deseos, afinidades energéticas, objetivos comunes, fuerzas atractivas, y en la menestra que se forma a menudo perdemos la visión de lo que realmente acontece. Por esto es limitado en su dimensión y genera sufrimiento.

En realidad, lo mas sabio que podemos hacer siempre es aceptar y aceptarnos, y gozar, siempre gozar incluso cuando el amor se va, en la conciencia de que un Ángel nos tocó y envolvió con sus alas durante un tiempo, en el que pudimos volar y experimentar algo nuevo y maravilloso por paisajes desconocidos hasta entonces, porque lo que expresa el amor nunca es igual. Fue bueno mientras duró, pero la vida sigue y puede ser maravillosa si la contemplamos como el observador que ve las distintas escenas que se desarrollan en una película que siempre acaba bien, pues el final siempre es bueno, siempre avanzamos, aunque las etapas que nos toque vivir sean duras y nos parezcan insoportables.

Nunca pierdas la ilusión simplemente vive y deja fluir y acepta, acepta siempre. De esta manera tus puertas estarán receptivas a esta otra dimensión, y no lo dudes, algún día se dará esa feliz coyuntura que te permitirá volar en el seno de lo infinito.

Con amor, Francesc 22-04-2006