Dile que la quieres

 

Uno de los aspectos que más influyen en la estabilidad emocional es el hecho de tener unas correctas relaciones, especialmente en la pareja, pues allí se entremezclan sentimientos, experiencias, proyectos y responsabilidades compartidas, además de compartir el entorno vital, con lo cual los puntos de conexión se multiplican exponencialmente respecto a la relación que se puede dar con otra persona aunque sea familiar.

 

El hecho de que existan tantos puntos de conexión pone a prueba la capacidad de los seres de adaptarse, y lo que es más importante la capacidad de compartir y de comprender. Es necesario tener las ideas claras, y saber discernir, no respondiendo nunca desde los patrones adquiridos o desde los convencionalismos y estableciendo una separación clara entre aquello que es realmente importante de aquello que no lo es. Es evidente que en principio dos seres tendrán divergencias en sus formas de ser y en sus hábitos pues su siquismo será distinto según el aprendizaje y la vida que haya llevado hasta llegar al punto de encuentro. Si discernimos las cosas que realmente son importantes, reduciremos los puntos a equilibrar o a limar en la relación, y será más fácil establecer una armonía que nos proporcionará felicidad y estabilidad.

 

Téngase en cuenta que cuando estamos vinculados a otro ser y logramos un entendimiento o afinidad adecuados, los potenciales como núcleo se multiplican exponencialmente, existe una sinergía apreciable, es como si se creara una plataforma de despegue mucho más amplia y potente, desde la cual cualquiera de los dos puede con más seguridad y facilidad emprender el vuelo. Esta es la verdadera razón de la unión entre dos seres, el crecimiento en común compartido, para aprender a volar, aunque la realidad nos muestra relaciones llenas de insanía, que son limitadoras para el ser y devienen como un corsé que no nos deja crecer en libertad.

 

Esto ocurre cuando las relaciones están basadas en los intereses del ego, y no se es capaz de compartir. Se confunde la relación como ese “yo te doy eso y espero de ti lo otro” y cuando no se da se entra en crisis de pareja. A veces también ocurre que uno no se acepta a sí mismo con sus virtudes y defectos y aspira a complementar sus puntos oscuros a base de las cualidades de la pareja, lo que supone dependencia y en común en ambos casos en una limitación de la libertad individual.

 

Pero existen algunos matices que a veces se olvidan, o cosas que quedan reprimidas por la formación recibida, que cuando se comprenden en su base pueden contribuir a que la relación sea más profunda, más cerca del Alma o del corazón si se quiere, puesto que cuando nos situamos en ese lugar no hay separación y la sustancia individual se entremezcla, se reconoce, porque en síntesis es la misma, aunque con matices particulares, como puede ser el sexo o la energía de rayo que nos cualifica.

 

Cuando un ser encarna bajo la forma femenina, su Alma escoge una sustancia más refinada en el aspecto astral o emocional, lo que también condiciona el cuerpo físico. en terminos generales su cerebro estará más equilibrado en el aspecto intuición-raciocinio que en caso del hombre. El resultado de esto es un ser especialmente sensible, cercano, capaz de acoger a esas criaturas a las que ha de dar la vida en su seno. En el hombre, su sustancia está desplazada hacia el mentalismo asimétrico y hacia la actividad, y esto explica los distintos comportamientos y problemas de comunicación. La mujer necesita comunicarse para compartir, para sentirse en contacto, para poder dar y ejercer esa sensibilidad, el hombre necesita otras razones, y no habla si no es para recibir o dar información, cuando tiene un problema lo esconde, y trata de resolverlo él, la mujer lo comparte en seguida con amigas o con la pareja.

 

Se da el caso que la mujer da, y también se da a si misma para satisfacción del hombre y propia, y esto no es comparable a proporcionar dinero o regalos para sostener a la familia, es algo mucho más íntimo, excepto en caso de necesidad o que esta mujer tenga muy baja la autoestima. Es en esta coyuntura que la mujer necesita sentirse querida para no sentirse utilizada como si fuese un objeto, esta necesidad forma parte de su sensibilidad, mientras que el hombre necesita ser apoyado en sus acciones y proyectos, también por razones de su constitución. Por ello hay que romper las inhibiciones y ser capaz de decirle a tu compañera que la quieres, que compartes con ella esa dicha que nos ofrece la vida, pese a las dificultades y obstáculos que sin duda esta misma vida nos dará. También es importante dar la oportunidad de corregir, de adaptarse a las propias estructuras. Ella debería apoyar a él en sus proyectos y en sus acciones, pero también podria ser a la inversa, pues no me estoy refiriendo a valores absolutos, sino a preponderancia de una u otra cualidad preferentemente, y esto no excluye la capacidad de uno u otro para ser sensible o tener proyectos.

 

Por tanto concluyo, para estar más cerca de la compañera si le quieres, DILE QUE LA QUIERES tan a menudo como sea posible, y elimina estas barreras que te impiden manifestarlo, no serás más débil por ello. Huye de estas estructuras de control para crear dependencia, a la larga son destructivas, ABRE TU CORAZÓN al amor y confía. Se requiere una cierta estabilidad y equilibrio de partida para poder lograr una relación de pareja plena, otra cosa también crearía dependencia, pero si esperas a la mujer perfecta o al hombre perfecto no lo encontrarás, y de hecho esa expresión carece de sentido. Y oh tú ! ser delicado que esperas ser amada y fecundada en tu corazón, apoya a tu compañero y atiende a su idiosincrasia y a los impulsos que lo someten por naturaleza, con plena comprensión y con el corazón lleno de amor y de entrega de esa forma que solo tú sabes hacer.

 

Francesc, 12-02-2005