ENTENDER
Este es un tema ha movido
ríos de tinta a lo largo de la historia y la energía que es capaz de
desencadenar es de tal calibre que ha desencadenado guerras y derrocado reyes e
imperios.
Sucede que la mayor parte
de las veces no somos conscientes de las fuerzas internas que nos mueven, solo
atendemos al malestar que nos generan, en un intento de encontrar un equilibrio
en el ámbito donde nos estamos moviendo. Esto implica un derroche de gran
cantidad de energía en mantener la nave más o menos a flote.
Para abordar el tema con
amplitud, debemos empezar por tomar conciencia de lo que es un ser humano en
toda su complejidad. Somos básicamente
una dualidad esencial de naturaleza triple en cada una de sus partes, articuladas
por un centro de voluntad, conciencia e inteligencia que denominamos Alma.
De esta dualidad, la
parte que corresponde al mundo fenoménico está compuesta de tres sustancias, a
saber, física-etérica, emocional y mental, las tres corresponden al aspecto
materia, aunque solo es densa la que corresponde al físico. Es evidente que el
ser humano experimenta emociones, es capaz de sentir incluso las del otro y
también tiene pensamientos, que pueden ser captados intuitiva o telepáticamente
por otra persona dotada de suficiente sensibilidad, a veces basta una mirada
para establecer altos niveles de comunicación instantánea. Esto ocurre aunque
esas sustancias no sean visibles, lo que demuestra que esa sustancia está ahí y
que tenemos instrumentos en nuestro cuerpo que la detectan.
Los tres cuerpos,
generalmente mal llamados inferiores, constituyen nuestra base de naturaleza
animal, aunque hay que tener presente que el aspecto emocional y mental se ha
desarrollado de manera muy superior respecto a lo que expresa ese reino, por
mediación del segundo aspecto humano, que podríamos calificar de parte
trascendente. En determinada fase de la evolución humana, se alcanza a ser
auto-consciente, con lo cual empezamos a despegarnos de las leyes del grupo, de
la familia o de la raza, para pasar a actuar individualmente, se podría alegar
que algunos animales también adoptan esta vida de tipo gregario, pero la
diferencia es que el hombre autónomo es en sí mismo creador cuando alcanza esta
cota, mientras que en el animal es una conducta y hábito específico de su raza,
que favorece el desarrollo.
Y creo que es ahí de
donde surgen los problemas, pues esa unidad trascendente que llamamos hombre,
vinculada a un cuerpo animal “evolucionado y potenciado”, queda sometido a las fuerzas que rigen a este
reino, aunque tiene la facultad de controlarlas, limitarlas o potenciarlas
según su mayor o menor habilidad y criterios.
Como sabemos, nuestra
naturaleza física está sometida a ciclos de fuerzas que influyen en la vida
animal. Estos ciclos no son ni más ni menos que el soplo vital que induce el
movimiento característico de toda vida. Una de estas fuerzas mediante la cual
A consecuencia de estas
fuerzas cíclicas surge el celo que se da en la mujer en los períodos de
ovulación, donde la naturaleza la impulsa a ser fertilizada por el hombre en
aquellas fechas. Pero el hombre responde a otro patrón, quizás escrito en su
perfil genético (*) y su libido, quizás buscando la forma más eficiente de
reproducirse, le hace estar “con la caña siempre a punto” para fertilizar a sus
compañeras, aunque si observamos las estaciones, también veríamos en él
períodos de mayor tendencia a la actividad que en otras. Somos diferentes en la
duración de los ciclos, en la mujer es de carácter lunar y en el hombre de
carácter solar, pero es bien sabido que en primavera, la fuerza pujante del
resurgir del ciclo solar induce en el hombre una mayor actividad hormonal.
Hemos afirmado que el
hombre es algo trascendente en simbiosis
con un cuerpo de característica animal, pero la acción de la parte
trascendente le motiva a desarrollar la sensibilidad y las emociones, con lo
que entran en juego otras fuerzas, como la capacidad de relacionarse y
establecer vínculos afectivos con otras personas. Es debido al magnetismo que
se genera, en realidad un reflejo del magnetismo superior que lleva al Alma o
parte trascendente a vincularse a un cuerpo físico, en el reino de
Es entonces cuando
aparecen los afectos pero también los apegos y las dependencias y por la acción
de esta fuerza genuinamente humana, se pasó del mecanismo instintivo de
fertilizar a cuantas más compañeras fuera posible, a la práctica progresiva de
la monogamia, que se da también en algunos animales, aunque en este caso me
inclino a pensar que es así porque es el sistema más efectivo para su
reproducción. La causa de la poligamia remanente en determinados pueblos, debe
interpretarse en estos términos, es un fenómeno que debe tender a desaparecer
con las posibilidades que brinda la globalización y con el progresivo
desarrollo, que conlleva dejar de mirar a la mujer como un objeto para
integrarla y llevarla a un estatus de igualdad. Aunque en algunas tribus indígenas
ya se daba esta equiparación, me estoy refiriendo a algunas costumbres
implantadas en determinados países, aún hoy en día.
Con el desarrollo de
nuestra parte afectiva, el desarrollo de las emociones y la capacidad de amar
al otro fueron progresivamente ocupando un lugar importante en la relaciones y
cuando el hombre fue capaz de sacrificarse y ayudar a otro simplemente por
solidaridad, estuvo en condiciones de crear un vínculo con alguna compañera,
con lo que se genera dentro del grupo o tribu lo que será un germen del núcleo
familiar. Es en ese momento también que la hembra se pudo volver selectiva,
reforzando con ello la acción del mecanismo de selección natural, al favorecer
las relaciones con los individuos más dotados (para tener éxito en la pervivencia
de sus hijos, disponer de alimento, seguridad y estabilidad), obedeciendo
mecanismos instintivos muy arraigados también en la naturaleza femenina del
reino animal, relativos a la protección de la progenie.
Este hecho fue reconocido
y documentado por Darwin en lo que denominó “proceso de evolución natural a
través de la reproducción sexual”. Hay que entender en ese entorno relacional
que la mujer cede a menudo su cuerpo al compañero para que satisfaga sus
necesidades instintivas, aún sin estar especialmente motivada para ello y esto
es una expresión de amor y entrega que requiere en contrapartida que el hombre
cuide de ella, en un especie de compromiso en el que todos ganan.
(*) En las épocas de los
cazadores-recolectores, el hombre pasaba espacios de tiempo alejado de su
hogar, y es de suponer que aprovechaban las ocasiones en que podían tener
actividad sexual al máximo, usando la violencia si era necesario para obtener
satisfacción a sus instintos.
Pero no todos los
hombres-animales estaban igual de dotados para desarrollar la sensibilidad, y
el desarrollo de la mente por la acción de nuestra parte trascendente, llevaría
a otras conductas de tiranía sexual, que llevaron al nacimiento de los
mecanismos de dominación y manipulación de un ser humano por otro. Es evidente
que aunque la humanidad ha avanzado, sobre todo en el desarrollo del intelecto,
en la socialización (lo cual ha engendrado sofisticados mecanismos de
regulación social) y en la tecnología,
aún persisten aquellos mecanismos con mayor menor vigencia detrás del
comportamiento social y familiar.
Pese a haberse
sofisticado muchísimo las formas de relacionarnos, tras las fuerzas que mueven
buena parte de los comportamientos, se pueden reconocer impulsos debidos a
mecanismos simples heredados lo cual origina buena parte de los conflictos que
la actividad sexual genera, a menudo lamentablemente exteriorizados como
violencia en la pareja. Esto origina gran cantidad de sufrimiento al ser humano
y tiene un alto coste de vidas inútiles, pues la sociedad intenta controlar
estos casos mediante mecanismos coercitivos de defensa que no solucionan el
problema de fondo, solución que solo es posible a través de una adecuada
socialización y educación. El verdadero aprendizaje de los mecanismos que nos
mueven no está contemplado en ningún programa oficial, y es que nos cuesta
enfrentarnos con nuestra parte más profunda y animal, es como si nos
avergonzáramos de ello, cuando son parte misma de
Yo me preguntaba ¿porqué
algo que es un proceso natural, es capaz de desencadenar todas estas violentas
manifestaciones? Ya hace mucho tiempo que
el hombre y también la mujer, especialmente aquellos individuos con más astucia
o poder, se dieron cuenta de las importantes energía que se movían a través del
sexo, y de la posibilidad de controlar y manipular a los demás a través de
ellas, con el único objeto de conseguir saciar sus apetitos o de obtener poder.
El sexo, que en el animal
es puro, instintivo y responde a fuerzas naturales, se convierte en algo impuro
en el hombre cuando se vincula al ego y se incorporara como instrumento de
placer al servicio de uno mismo. Nuestra
misión es redimir esta actividad, integrando en ella el amor a otra persona,
llegando de esta manera a una comunión en el mundo físico que es fiel reflejo
de lo que ocurre a nivel espiritual cuando el Alma se vincula a la materia.
Es esta una manera de
expresar en la tierra aquello que es espiritual y desde este punto de vista ¿No
parecen grotescas las posturas de
determinadas religiones y hasta en cierta manera contrarias a
No deja de ser un
mecanismo astral, aunque sí que es elevado si se hace bien y no se cae en la
simple satisfacción física. Es evidente que cuando se llega al orgasmo, el
deseo cae en picado y ya no es nada fácil alcanzar esa unión. Pero una vez
alcanzada, se llega a unos niveles de energía disponible muy grandes, de tal
manera que el efecto puede durar varios días. No creo que sea necesario evitar
culminar el orgasmo una vez alcanzado el fin, pues la energía que ahorramos es
ínfima comparada con el depósito alcanzado y con ello permitiremos que el
cuerpo físico normalice todo el sistema hormonal y se distienda, completando un
efecto muy saludable y placentero. En otro caso entiendo que castigamos al
cuerpo y lo dejamos tensionado, con lo que acabará resintiéndose.
En el hombre común, es la
acción de la mente, impulsada por fuerzas implícitas a todo ser humano la que
se lanza en busca de la felicidad, a través de actividades placenteras e
intentando lograr en ello una continuidad y seguridad de suministro. Según la
etapa evolutiva individual, la búsqueda incesante del placer puede llenar el
objetivo de una vida, centrándonos en los aspectos menos elevados del ser que
trata de satisfacer sus instintos y dejando a un lado todos los otros aspectos
potenciales que podemos y debemos vivir, en su momento. Los manipuladores,
conocedores de estos mecanismos tratan de estimular estos instintos, a fin de
conseguir poder en beneficio propio, bien sea para controlar y dominar a los
demás o para obtener beneficios de algo a través de lo cual se ha creado toda
una industria.
La publicidad no para de
darnos mensajes relativos a usos y costumbres sexuales, la moda y los films
también expresan estas tendencias encaminadas a resaltar los aspectos sexuales
y la mujer tiende a seguir las modas. Creo que en bastantes casos no se es
consciente de la manipulación a que es sometida y claro está, aquello donde nos
centramos es lo que vamos a atraer, en forma de individuos cuyo enfoque es
superficial o de carácter tumultuoso. Esta tendencia le confiere una falsa
autoestima, pues ser estimada por alguien que carece de valores no tiene en sí
ningún “valor” y se convierte así en un mero objeto de deseo, algo muy lejano a
lo que cada ser humano merece por filiación.
La mujer pronto descubrió
la dependencia de los hombres debido a su tiranía hormonal y como las reglas
sociales establecieron la monogamia como forma de relación establecida, el
hombre se convirtió en un ser dependiente a la hora de satisfacer estos
impulsos. Esto llevó en muchos casos a la relación a una especie de mercadeo o
contrato social, al mismo tiempo que se abrió toda una problemática en el campo
relacional. Creo que uno de los motivos que inducieron a establecer la
monogamia es un intento hipócrita dar seguridad a la mujer, pues por otro lado
se establecen diferencias de género y se la trata en muchos casos de forma
distinta al hombre, con lo que el tema acaba en una fuerte dependencia.
No hay una única
respuesta en el tema del conflicto de género, aunque sí una causa que está
presente casi siempre: existe manipulación frecuente. En el caso de los
hombres, con una educación que tiene mucho que desear, encaminada al logro de
objetivos de imponerse a los demás a cualquier precio, fomentando los valores
de lo masculino como el valor o la audacia y se fomenta la organización
jerárquica ¿lo recordáis? le llaman “tener éxito en la vida”, escalar
posiciones que presentan como envidiables y asociadas a la felicidad, etc. Este
es el bombardeo que recibimos desde pequeños, lo que pasa que no todo el mundo
es consciente de que estos valores no son tales, sino ciertas reglas dictadas
para conveniencia de otros, sistema del que las organizaciones eclesiásticas no
quedan excluidas. ¿Porqué no se nos enseña a ser felices en lugar de
introducirnos inquietudes y aspiraciones que quizás no sean adecuadas para nosotros?
En el lado de las
mujeres, se ha tergiversado la idea de igual dignidad y se trata de que la
mujer acceda a la misma estructura jerárquica, con los movimientos mal llamados
feministas; muchos de ellos estimulan a las mujeres a repetir los errores de
los hombres, buscando para ellas las cotas de poder. ¿Porqué no se estimula a
la mujer a desarrollar sus valores propios, cuya aportación es indispensable en
el mundo actual para equilibrar las fuerzas de tipo masculino que mueven casi
todas las actividades y que crean separación y discriminación?
Se usan frases tópicas
que envenenan algo que es sagrado en la relación humana, como “hacer de
felpudo”, etc. ¿que pretenden con ello? Quizás se propone que la mujer pase a
ser dominante y se anule la fuerza que impele al hombre a mejorar para destacar
y ganarse así el amor de su compañera? ¿Dónde queda la capacidad de entrega y
el amor incondicional del que es portadora la mujer?
En lugar de preparar a la
mujer, para que se conozca a fondo y para que no entre en una relación que a la
postre la va a llevar a caer en el abuso, en lugar de darle herramientas y
protección para que se libere de relaciones no deseables, el mensaje que se les
da de jovencitas a través de la publicidad es “vales en función de los atributos
sexuales de tu cuerpo” ¿es esto algo que fomenta el desarrollo individual y
espiritual? ¿Cuántas feministas han protestado por la actual moda o la forma
que se induce a vestir a las jóvenes ¿Y los sucesivos impactos de tipo sexual
al que somos sometidos tanto hombres como mujeres, y no solo porque se abuse
del desnudo femenino?¿Cuantas protestan por la superficial educación, y por el
valor atribuido a las medidas femeninas, que inducen a las jóvenes a operarse
en edad temprana para mejorar su sex-apple?
Otra vez se están
fomentando y tolerando patrones erróneos de reglas masculinas, nacidas sin el
equilibrio de su equivalente femenino. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que en
este mundo hacen falta las dos energías para que todas nuestras actividades
estén equilibradas?
Ocurre que en nuestro
particular comportamiento, se entrelazan diferentes campos, es lo que
comúnmente se llama “liar la troca”, es decir, asociamos o vinculamos cosas que
pertenecen a campos distintos, intentando buscar un equilibrio en base a
establecer reglas y normas, en gran parte emanadas de la educación social. Esto
crea fricción interna entre los diversos aspectos del ser, pues lo que estamos
haciendo en realidad es conteniendo fuerzas que actúan a través de nuestros
cuerpos componentes (físico-emocional-mental), inducidas a través de nuestros
sentidos y también a través de los mecanismos de la mente.
Estas fuerzas quedan
confinadas en el nivel de los chacras del cuerpo etérico, hasta que pueden ser
liberadas. Si esta liberación o drenaje no tiene lugar, la excesiva
concentración puede dar lugar a una liberación intempestiva, que podría
engendrar los cuadros de violencia que lamentablemente registramos o en el caso
de un ser con mayor capacidad de control, pueden ocasionar una seria enfermedad
si se limita a reprimir.
Por tanto, es necesario
comprender esos mecanismos que nos mueven y darles su importancia, pues el sexo
es una de las actividades que movilizan más energía. Debemos intentar
equilibrar las fuerzas que se generan a través de los inputs sensoriales por los propios procesos físicos y mentales,
liberándolos al máximo de la programación que constantemente recibimos a través
de la publicidad. Así seremos realmente humanos y recuperaremos la capacidad de
amar abierta e incondicionalmente y en este estado, lo demás se nos dará por
añadidura.
Es la hora de la mujer!
El mundo os necesita, pero por favor, no renunciéis a vuestra genuina esencia
femenina, otra cosa sería más de lo mismo y seguiríamos sometidos a energías incompletas
en su expresión.
Así sea, en mi opinión,
Francesc Rioman.
Dedicado a Hellen Flix,
en reconocimiento a su
ayuda y enseñanza en una época de mi vida.
