El campo donde se mueve la conciencia es la mente….

 

 

Esto es simbolizado en la tradición hindú por el mítico Garudá, vehículo de Vishnu, que tiene forma de pájaro y cuerpo humano. Debemos recordar que el elemento aire es la mente y Vishnu es el segundo aspecto divino. Garudá está representado en el escudo nacional de Indonesia y antiguamente era identificado con el devastador fuego del sol.

 

El otro día, viajando en avión, atravesaba los Alpes y me deleitaba con la visión impresionante de las montañas desde lo alto. De repente, un destello de luz procedente de abajo me alcanzó e inmediatamente traté de localizar el objeto emisor que por este mecanismo entró dentro de mi campo de conciencia. Igual podía haber sucedido a través de otro tipo de impulso, como un sonido, un contacto, un olor o un gusto. La conciencia se relaciona con el campo mental que interpreta los inputs sensoriales, pues como dice el Maestro D.K. la verdadera capacidad sensoria es una facultad mental.

 

El mecanismo hace que se establezca un nexo entre el objeto contemplado y yo mismo, a través de la sustancia mental. De esta forma, el objeto es incorporado a mi campo mental y de experiencia. Es importante resaltar que una vez reconocido y catalogado el objeto siempre podré volver a contemplarlo conectando los campos de conciencia, independientemente que tenga el input sensorial o percepción directa de él.

 

Otra cosa es si el objeto contemplado es capaz de detectar por sí mismo que ha entrado en contacto con mi campo de conciencia. Aunque el objeto es único, no hay individuación en él pues no dispone de capacidad mental por tratarse de algo inanimado o "sin ánima", por tanto es una creación dependiente del alma a través de la cual surgió la idea. Lo que sucede muchas veces con las obras humanas es que después de ser creadas dejan de ser vitalizadas y por ello se convierten en inanimadas, aunque pueden ser energetizadas por la conciencia de las personas que las utilizan o habitan, es lo que por ejemplo sucede con nuestra casa, que es algo inanimado pero vivo, por las energías y la conciencia que hemos ido depositando a través del orden que imponemos, de los objetos o los colores con que la pintamos, quedando así incorporada y nutrida por nuestro campo de conciencia. También es posible que a través del objeto contemplado podamos acceder al campo de la persona que lo creó: para ello es necesario entrar en la idea que subyace detrás del objeto mediante su estudio y su contemplación. Si el campo de conciencia del objeto estuviese activo individualmente, al ser contactado sería capaz de conectar con mi propio campo y a través de él reconocer todo lo que abarca mi campo de conciencia, fenómeno que se da cuando se establece esta conexión en forma plena con otra entidad o vida.

 

Estemos pues atentos a todos los mensajes de luz que de todas partes nos llegan; hay que tener en cuenta que en la mayoría de registros sensoriales, el mecanismo discriminador e identificador no interviene; lo primero es que el objeto entre en mi campo de conciencia y después usaré la mente para reconocerlo y catalogarlo y así como se ha dicho se crea un vínculo entre lo contemplado y el observador.

 

De modo similar, nosotros debemos destellar para alcanzar o “llamar la atención“ de la Conciencia superior y así nos uniremos a su realidad pasando a formar parte de ese Todo indivisible. Esa aparición y desarrollo de la conciencia es lo que se llama la luz en la cabeza y no es algo unidireccional: la luz impresiona al Ojo superior, que está disponible y avizor. En sentido “horizontal”, esta luz puede también alcanzar a aquellos que están menos preparados que nosotros, con lo que extenderíamos nuestro propio campo de conciencia y el de la Conciencia Superior, con un potencial casi infinito. A través de la conexión el campo de conciencia se unifica o vuelve trasparente, desapareciendo los velos delimitadores establecidos por la mente.

 

Ahora podemos entender que si nos sentimos abandonados por Dios, es porqué en realidad le abandonamos nosotros a Él y que todo tiene que ver con lo que referíamos sobre la conciencia.

 

En otra escala de cosas, estos mecanismos también se dan cuando nos relacionamos con otra persona, centramos nuestra atención en los respectivos campos de conciencia y desde ahí, es posible el diálogo y reconocimiento mutuo. Si el contacto es fugaz solo hay un breve reconocimiento (aunque puede llegar a ser muy intenso), pero si estamos más tiempo con esta persona, se forman unas conexiones o lazos por los que transitan los módulos de información de forma permanente, pudiendo darse el caso de interactuar a distancia, hecho constatado en muchos casos, como en las premoniciones. Todo eso es una parte de lo que obra la conciencia en nosotros.

 

Pero hay más cosas relacionadas: Básica y comúnmente somos conscientes de lo que registramos con los sentidos físicos, y físicos quiere decir ver, oír, tocar, oler y gustar. Esta habilidad es algo desarrollado y adquirido a través de años de evolución y es lo que nos hace poner conciencia cuando nos pica un mosquito, cuando algo nos deslumbra o ante un sonido "distinto". Aparece entonces el mecanismo de análisis y regulador de la mente para ponderar la situación, el resto, suele estar bajo el umbral de la conciencia y por lo tanto la mente está pasiva. Cuanto más experiencia acumula el ser (o la raza a través del inconsciente colectivo), más referencias tiene la mente para evaluar.

 

La siguiente etapa de desarrollo, consiste en desarrollar conciencia de nuestras emociones, pero ¿acaso hemos desarrollado la analogía de los sentidos físicos en el campo emocional? La sensibilidad emocional se evidencia por ejemplo a través de los procesos de empatía. En todo caso, su desarrollo debe ser posterior al de los sentidos físicos, aunque no por ello estos últimos dejan de evolucionar (lo primero es adaptarse y sobrevivir). Un niño aprende a controlar las emociones mediante la socialización y la raza poco a poco va siendo capaz de discriminar que sentimientos nos embargan y que emociones nos mueven y condicionan ¿podríamos hablar de una cierta des-socialización para entrar en una fase de individuación consciente?. Para ello usamos un mecanismo mental, o sea que como decíamos al principio la conciencia se sirve de la mente como vía de desarrollo, en este caso a través de los inputs que generan los sentidos relacionados con la sustancia emocional. Es como una expansión del campo individual, que pasa del plano de pura actividad física a incorporar el plano emocional-astral. Ahora me surge una cuestión, ¿acaso son los sentimientos lo que generan los sentidos relacionados con las emociones? Creo que merece la pena considerarlo, pues ese es el instrumento que nos permitirá rectificar hábitos no suficientemente desarrollados.

En todo caso, aún hay una realidad más en el complejo ser humano, que es el Yo superior, que determina el camino a recorrer, de acuerdo a lo que alumbra la conciencia. O sea que este Yo se serviría de la conciencia para actuar, aplicado al campo sensorial físico, emocional o más tarde incluso al mental. De ello, resulta que la mente es la sustancia de reconocimiento, evaluación y de catalogación del que se sirve la vida para interactuar con el medio, mientras que la conciencia sería como un puntero que señala el camino al que se fija la atención. El yo en el que habitualmente nos movemos sería en este caso un reflejo de este Yo superior consciente que sería la causa de su existencia y el impulsor hacia la experiencia.

 

De este modo, a medida que somos capaces de aclarar y organizar nuestros impulsos emocionales, va surgiendo la conciencia de ellos y esta conciencia es la que permite actuar al yo. La conciencia nace de registrar los movimientos mentales que empleamos para condicionar, generar o regular las emociones, es decir, actúa a través del espacio mental.

 

Igualmente debe pasar con la sustancia mental, donde el razonamiento y la inteligencia son finalmente registrados por la conciencia como procesos propios de la sustancia del plano. Nosotros no solo pensamos, sino que además somos conscientes de que lo hacemos y por ello podemos llegar a controlar nuestros pensamientos. Esto como ya ha sido apuntado es debido a que la conciencia es el ojo de registro del Pensador interno.

 

Cuando finalmente la conciencia abarca los tres campos, físico, emocional y mental, hecho que conlleva una considerable ampliación de nuestro espacio vital, mas pronto o mas tarde nos conduce a tener controlados nuestros tres mundos de expresión en la vida humana y también a la alineación e integración de los vehículos. Ahora será el Pensador el que controlará plenamente, mientras que anteriormente lo hacia de forma imperfecta a través de su reflejo, comúnmente llamado personalidad. Pero hay un importante punto de viraje, en el cual esta personalidad se da cuenta de su condición y de lo que es el verdadero condicionante y el regulador de todo.

 

En ese punto crítico, la personalidad busca su Fuente y tras cierto esfuerzo, mediante el uso de la voluntad, se establece finalmente el nexo de alineamiento, en el que el yo de la personalidad pasa a participar de la conciencia del Yo superior. Creo que este nexo de la conciencia es independiente del puente arco iris comúnmente llamado “antakarana”, que es más relativo a una conexión del espacio mental superior e inferior, la conciencia es otra cosa, pero para unificarse plenamente quizás requiera que esté creado este puente de conexión, mis razonamientos me llevan a esta conclusión, pues no tendría sentido un Maestro o Iniciado que alcanzara el campo mental abstracto con sus razonamientos y que su conciencia no los pudiera recorrer, sería el caso de las intuiciones brillantes que dan pié a las grandes ideas y descubrimientos, son humanos que destacan como estadistas, científicos, etc. pero que no han alcanzado el pleno desarrollo de sus potenciales.

 

Sin embargo, según cita el Maestro D.K. al finalizar la construcción del antakarana, el Espíritu (la mónada) y la personalidad pasan a actuar sicronizados, lo que probablemente significa un cambio del centro de conciencia, del Alma a la Mónada. La Conciencia Unificada, permitirá ahora la expresión de las cualidades del Espíritu en el mundo manifestado, con plena omnisciencia, elevando de esta manera a la Madre hasta el Cielo, gracias al trabajo individual que probablemente cada uno ha escogido realizar, aunque de momento no seamos conscientes de ello......

Cuando un ser humano, es capaz de captar el propósito de su vida, dentro del Todo más incluyente, se puede afirmar que está en camino de ser o es ya un Maestro y su vida transcurre en plenitud, pues todo cobra sentido a sus ojos y no desparrama inútilmente la energía, salvo que reniegue de su esencia, lo que conduciría a otros caminos de existencia en la oscuridad, por otro lado y aunque parezca increible también divinos.

 

Así sea en el nombre de la luz,

 

 

Francesc Rioman, 25-08-2007