¿Adonde vas Europa?
En estos últimos meses podemos observar en los escenarios políticos
europeos, movimientos a nivel social que han supuesto un freno a determinados
proyectos, elaborados desde mi punto de vista sin tener en cuenta todos los
factores implicados, y atendiendo básicamente a intereses económicos. No hay
que olvidar que un pueblo, una cultura, es algo más que un montón de números, y
que sus valores se han forjado en el decurso de los años, constituyendo una
especie de base social o matriz sobre las que crecen los diversos proyectos
comunes y se desarrollan los individuos análogamente a como lo hacen los
implantes en un substrato adecuado.
Baste recordar, los problemas que siempre han surgido en la creación de
esas ciudades prefabricadas, elaboradas desde el despacho a golpe de decreto, y
que hasta convertirse en una comunidad autofuncionante han necesitado grandes
estímulos, esfuerzos e inversiones por
parte de los gobiernos (véase Brasilia o más modesta y cercanamente ciudad
Badia).
En los entresijos de estos movimientos, se pueden percibir los intereses
existentes, simultáneamente a las respuestas de tipo emocional de la población
frente a lo que se quiere imponer desde la Administración comunitaria. Hemos
visto estas exteriorizaciones en Francia (también en Holanda), con su negativa
a la constitución de la UE., y este hecho denota simplemente que en los
individuos de este país la voluntad europeísta es inferior a su sentido de
identidad nacional. Como bien sostiene la notable escritora y psicóloga Hellen
Flix, es un hecho que en el caso de Francia la identidad nacional está
fuertemente arraigada en el subconsciente colectivo desde los acontecimientos
que determinaron
En opinión de la citada escritora y en la mia propia, ha habido un grave
error de apreciación en la estructuración de
A nivel económico, lo que interesa es establecer un mercado lo más amplio y
autosuficiente posible, para poder defenderse de la presión de los mercados
exteriores, sobre todo de economías protegidas o de mercados emergentes. Los
costos de fabricación de estos últimos no tienen competencia posible, pues corresponden
a economías subdesarrolladas, que necesitan largos períodos de ajuste e
igualación, y su irrupción en el mercado puede provocar el hundimiento de
determinados sectores con graves consecuencias.
A nivel social, son necesarias otras motivaciones, como seria un proyecto
común en el que se hayan tenido en cuenta los deseos de sus individuos y en el
que cada ciudadano se sienta identificado, integrado y respetado, en
definitiva, una ilusión común por la que luchar, en la esperanza de una mejora
de su entorno, sociedad o pais. Esta ilusión deberia ser creible, y su móvil
correcto, pues una nueva época de cruzadas ya no parece lo más adecuado para
esta humanidad, aunque haya quien defienda lo contrario (caso Irak).
Es evidente que no se han tenido en cuenta esas bases mínimas capaces de
generar la suficiente “fuerza aglutinadora básica” en la constitución de una
nueva nación. Me pregunto y coincido con Hellen en su apreciación ¿cómo va a
integrarse ideológicamente un país como Francia con otro como Turquía? ¿Es que
nadie se ha dado cuenta de que existen diferencias ideológicas, culturales y de
“estatus social” abismales entre ellos?
Se hacen presentes los problemas sociales surgidos en la mayoría de los países
europeos con la inmigración, que en Francia han creado profundas fisuras,
conducentes a reacciones jacobinas como en el caso de la prohibición a las
mujeres de vestir con su chador ancestral. Estas limitaciones a la expresión de
un colectivo, lejos de solventar nada, dan pié a fuerzas internas de rechazo o
rebelión que conducen a situaciones de falta de armonía y separatividad. A los
integrantes de este colectivo, que probablemente se sienten aislados, por no
decir rechazados, no se les puede privar de su tradición a base de decretos,
pues perderían sus raíces, que es lo que les mantiene en pié frente a
situaciones a muy duras; con ello se les puede conducir a la desesperación y
desde allí a la violencia.
En España, vemos como las fuerzas reaccionarias empiezan a promover
acciones que de no mediar moderación tendrán como resultado el efecto contrario
al que dicen que quieren lograr. En lugar de intentar cauterizar las viejas
heridas para dar paso a algo nuevo y alquimizar las experiencias y sufrimientos
pasados, permitiendo así iniciar un nuevo sistema de relaciones que fomente la
creatividad conjunta en la diversidad y la armonía, se dedican a hurgar en
ellas, provocando tensión donde debiera haber paz, radicalismos donde debiera
haber comprensión, odio donde debería restaurarse el amor fraterno.
Para evolucionar necesitamos una nueva sociedad donde todos puedan
expresarse creativamente y donde exista el respeto mutuo y unos objetivos
comunes y aceptados por los diversos colectivos que integran
Así, una vez abierta la herida, se sigue hurgando en ella, descalificando
el diálogo y la comunicación como nuevo punto de partida. Del nivel de
conciencia, independencia y neutralidad
de los individuos depende el que
estas fuerzas involutivas sean controladas a tiempo. Creo que hay una
asignatura pendiente en la escuela, que es enseñar a los individuos a
“aprender”, o sea a contrastar la información, a saber leer entre líneas y a
interpretar lo que dicen los medios, lo que quieren decir y también lo que no
dicen, que igualmente podríamos extender a los discursos de los políticos. Es
curioso que lo que dijera Ortega y Gasset, creo que en su obra España
Invertebrada, “la primera forma de separatismo es el centralismo”, se esté
cumpliendo ya desde hace años al pié de la letra, a lo que se podria añadir que
las posturas rígidas basadas en conceptos cristalizados suponen un corsé para
Quizás nos convendría a todos repasar las enseñanzas de Krishnamurti en su
estudio sobre los conflictos, en la que se apuntan interesantes aspectos sobre
sus causas más profundas, y que modestamente traté de resumir en el artículo
del mismo nombre publicado por mí en esta misma web “Sobre los conflictos”. Pero no
perdamos la esperanza, pues aunque sepamos que todas las acciones que no siguen
la línea de la armonía, van a producir conflicto y en definitiva sufrimiento,
hasta que los individuos implicados se vuelvan conscientes de lo que anda en
juego y no entreguen su poder a los manipuladores, también es cierto que en
definitiva todo da lugar aprendizaje y crecimiento, aunque se pague un alto
precio.
Con todo ello se demora la evolución de los individuos y por ello el
crecimiento de la humanidad, y se extiende el sufrimiento a los demás reinos.
Personalmente deseo que las tensiones que acumula la sociedad y por ello el
planeta no impliquen concecuencias drásticas en las que pudieramos vernos todos
implicados, pero la verdad es que la situación hace tiempo que se ha vuelto
preocupante. De ahí la responsabilidad compartida que recae en cada uno de
nosotros, especialmente en aquellos seres más preparados con un cierto nivel de
consciencia, que constituyen la esperanza de una sociedad mejor, y que
necesitamos que se definan y ejerzan prontamente como individuos
autoconscientes y por ello independientes.
Seria esclarecedor añadir aquí un pequeño pero bello poema de Mario
Benedetti, el cual creo que es muy ilustrativo:
¡ Qué pasaría... !
de Mario Benedetti
Qué pasaría... si un día despertamos dándonos cuenta de que somos
mayoría?
Qué pasaría si de pronto una injusticia, solo una, es repudiada por todos,
todos los que somos, todos, no unos, no algunos, sino todos?
Qué pasaría si en vez de seguir divididos nos multiplicamos,
nos sumamos y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso?
Qué pasaría si nos organizáramos y al mismo tiempo
enfrentáramos sin armas, en silencio, en multitudes, en millones de miradas la
cara de los opresores, sin vivas, sin aplausos, sin sonrisas, sin palmadas en
los hombros, sin cánticos partidistas, sin cánticos?
Qué pasaría si yo pidiese por vos que estás tan lejos, y vos
por mí que estoy tan lejos, y ambos por los otros que están muy lejos y los
otros por nosotros aunque estemos lejos?
Qué pasaría si el grito de un continente fuese el grito de
todos los continentes?
Qué pasaría si pusiésemos el cuerpo en vez de lamentarnos?
Qué pasaría si rompemos las fronteras y avanzamos y avanzamos y
avanzamos y avanzamos?
Qué pasaría si quemamos todas las banderas para tener solo una,
la nuestra, la de todos, o mejor ninguna porque no la necesitamos?
Qué pasaría si de pronto dejamos de ser patriotas para ser
humanos?
No sé... me pregunto yo... qué pasaría?
Mario Benedetti
Que la luz descienda por fin sobre toda la humanidad en un nuevo amanecer,
Francesc, 15 junio 2005