El Buitre, el mono y la conciencia.

 

En un documental televisado, se narraba la costumbre de los buitres de hartarse hasta casi reventar cuando encontraban una presa, en un mecanismo instintivo que le hacia comer al máximo en previsión de épocas de escasez de alimento. Tanto era así, que relataban que después de tragar todo lo posible hasta una cantidad prácticamente equivalente a su peso, no

podían alcanzar el vuelo, debiendo seguir el proceso de digestión y asimilación en tierra junto al animal muerto, y esto durante un largo espacio de tiempo.

 

En el caso de que el buitre se sintiera amenazado por otro depredador, tenía una reacción que a mí me pareció inteligente, pues procedía a regurgitar el excedente ingerido hasta reequilibrar su peso y así poder emprender el vuelo de huida.

 

Este comportamiento me dio bastante que pensar, por comparación con un proceso conocido, y que se refiere a los métodos de caza de monos en algunas zonas tropicales, practicado por las tribus de nativos. Estos indígenas, cazan al mono colocando unas vasijas de cuello estrecho, en el fondo de las cuales depositan unos cacahuetes o algún reclamo similar. El mono al detectar la comida introduce su mano y la coge, pero con el puño lleno no puede sacarla, quedando así atrapado de una forma inverosímil en la vasija. Cuando aparece el cazador, probablemente el mono es presa del pánico y no tiene tiempo de reaccionar.

 

En este punto me hice la pregunta siguiente: ¿es que el mono es menos inteligente que el buitre? todo parece indicar lo contrario. Analizando un poco el tema, llegué a la conclusión, de que en el caso del buitre, su reacción sigue un impulso instintivo, usando la inteligencia grupal, pues como especie animal su mente es embrionaria y no ha podido desarrollar el Yo. Como aún no existe una mente individual, no tiene los deseos y el apego de otras especies, y su actividad responde a ecuaciones muy básicas de supervivencia y perpetuación de la especie.

 

En el caso del mono, aunque pueda parecer extraño, se queda atrapado en el apego, aquello es suyo, y no quiere soltarlo, y me llamó la atención el parecido con el comportamiento del ser humano que queda atrapado en tantas y tantas situaciones a veces creadas por él mismo. Por la reacción del animal podemos deducir, que tiene una mente que razona minimamente y su comportamiento refleja un sentido del Yo, o sea una cierta estructura tipo kama-manásica.

 

Estaría pues el mono en una situación similar a la de los primeros homínidos, aunque las capacidades del hombre permitieron otra evolución. Según M.C.Jurado, en las primeras etapas del desarrollo del cerebro quedó el hombre en desventaja frente al animal, pues anteponía la mente al instinto, y esto retardaba la reacción ante un peligro, mientras que por otro lado la misma mente analítica es la que hizo nacer el sentido de propiedad, los apegos y los deseos, que enmascaran la realidad  y hacen equivocar las decisiones. Esta etapa de debilidad previa, es la que movió a los primates a organizarse en grupos, donde se crearon las relaciones sociales, y se estableció una jerarquía responsable, que normalmente recaia en los individuos más dotados.

 

Francesc, 09-06-2004