Taller sobre los 7 Rayos

 

Una visión del Entorno energético del hombre

 

Francesc, 13-11-2004.

Nota: Las imágenes están tomadas de la página http://es.geocities.com/tsfc2002/

 

 

 

El ser humano es una Chispa Divina cualificada por una energía de Rayo y vinculada a una forma, para adquirir conciencia. Esta forma física o vehículo siempre será el más adecuado para que el Espíritu pueda desarrollar su Propósito. Aunque en esencia el Espíritu es Uno, al entrar en campo de materia, muestra los tres aspectos del Padre, que actúan sucesivamente en orden inverso de enumeración, es decir primer aspecto, Padre o propósito (tercero en su acción), segundo aspecto, Hijo o Amor-Sabiduría, (segundo en actuar) y Espíritu Santo o aspecto Brahma, Inteligencia Activa y primero en actuar para preparar la materia que dará lugar a la forma que permitirá la encarnación.

 

En esta dualidad que se crea espíritu-forma, no es posible un flujo directo de comunicación e intercambio energético, ya que se trata de sustancias de muy distinto grado de vibración y densidad, y por ello se crea un vehículo intermedio, que hará de nexo, de trasductor y de punto de unión entre lo superior y lo inferior, al que llamamos Alma. Esta Alma incorpora los contenidos que el Espíritu quiere manifestar en la forma, siendo por tanto como un reflejo de lo superior (imaginar al sol que se refleja en la superficie de un lago y la luz que puede fluir). A su vez el Alma presenta los tres aspectos a imagen y semejanza del Espíritu-Padre.

 

El Alma, es entificada por los Ángeles Solares, y su esencia es denominada a veces Ángel de la Presencia. Constituye el verdadero Ego o Pensador para lo inferior, y es el encargado de la evolución de la forma densa. Para ella, rige otro tiempo, pues solo permanece mientras su concurso es necesario al Espíritu. Bajo la tutela del Alma, se van desarrollando ciclos y ciclos de vidas en la forma, hasta que se han logrado expresar todos los contenidos retenidos y entonces “el Pensador ocultamente vuelve su mirada hacia el Sol”. Cada ciclo de vida en la forma está planificada para obtener determinados logros, y  cuando la vida ya no puede aportar nada a la evolución y deja de ser necesaria,  el Alma retira lentamente sus energías y el cuerpo simplemente muere al dejar de estar vivificado por su luz. Durante mucho tiempo, el estado evolutivo del hombre no le permitía ir más allá de la visión del Alma, que se consideraba lo más elevado espiritualmente.

 

La forma física, se configura a su vez de forma triple a imagen del Padre, y así tenemos los tres vehículos que configuran el mundo de expresión, cuerpo mental, emocional y físico denso. Hay que tener en cuenta que estos tres cuerpos son materiales, es decir constituidos en sustancia densa, y los tres tienen una zona energética que les envuelve o contraparte energética sutil, que es donde inciden las energías del Alma y también del medio. En realidad, es esta contraparte energética es donde tiene lugar la verdadera vida en lo denso, y por eso se llama también cuerpo Vital. Nuestros sentidos comunes nacieron para asegurar la perpetuación de la especie y la permanencia en lo denso, y así se gano tiempo para la evolución. Estos sentidos son ajenos al mundo subjetivo, aunque son reflejo de otros que existen en estos campos y que se activan al ir creciendo la conciencia. El ser humano no tendrá acceso a otras percepciones hasta que no haya trasmutado su materia de origen animal y se vuelva sensible a estos otros sentidos operativos en otros mundos.

 

En resumen, estamos constituidos por tres aspectos básicos; Espíritu y Alma articulados en un cuerpo físico denso. Más adelante, en la evolución, pasarán a ser 2 los componentes, cuando tenga lugar la fusión del Alma y la personalidad. Vamos ahora a delimitar un poco mejor los campos de sustancia: 

 

Empezando por lo más interno o subjetivo, la energía Monádica (Chispa espiritual), al enfocarse en un campo de materia o esfera de acción, produce una diferenciación en ésta, correspondiente a los tres principios que expresa el Espíritu, y da lugar a las envolturas Atmica que expresa el Propósito, Búdica o intuicional y del Amor-Sabiduría y Manásica o mental, expresión de la Inteligencia que conduce la Actividad. Ver aquí como cada tipo de energía delimita la zona de sustancia afín, a su vibración.

 

Las energías contenidas en la Mónada son de múltiples procedencias; primero hay los contenidos implícitos que la constituyen a ella misma, y el resto, son las energías que continuamente recibe del Sistema Solar, Planetarias y Cósmicas. Estas energías de la zona Triádica fluyen continuamente hacia los planos de diferenciación, donde se establece una zona de conexión con cada envoltura que forma un Centro de fuerza regulador que conecta con el Alma, a la cual llegan los contenidos donde quedan retenidos en espera de que lo inferior evolucione y los deje fluir.

 

Por estar entificada, a su vez el Alma actúa también como polo positivo hacia los tres planos inferiores del ser humano, siendo lo más elevado espiritualmente a que el hombre puede acceder durante muchos ciclos. En su triple aspecto; su influencia da lugar a la diferenciación de los planos de actuación mental y emocional, que surgen de la interacción con el plano físico, y sus emanaciones van influenciando lentamente y forzando adaptaciones en la dirección adecuada, hasta que logra su propósito. Existe otro proceso energético en relación con la evolución de la conciencia del ser, partiendo de los pétalos interiores del Alma, se establecen a su vez unos canales, que dan lugar a unos nodos de conexión con la sustancia correspondiente de cada cuerpo, creando los llamados Unidad Mental, Átomo emocional permanente y Átomo físico permanente, y que son los Centros donde quedan registrados los estados evolutivos de cada ser.

 

La composición energética del ser humano es pues septenaria, y corresponde a las 7 densidades o niveles de vibración de la sustancia, 3 superiores, 3 inferiores y una intermedia. Al Alma,  se la ubica en la zona mental abstracta. Desde otro puntos de vista se puede desdoblar el cuerpo físico en dos partes, el físico denso y el físico etérico, dando lugar a otra enunciación del septenario, que excluye el plano causal Adico o Divino que realmente queda fuera de nuestro ámbito por ser algo más incluyente. Esto queda aclarado en el gráfico adjunto tomado del libro “Tratado sobre Fuego Cósmico” del Maestro Tibetano.  

 

En el cuerpo etérico, o trama etérica que envuelve al cuerpo físico, es donde se localizan los Centros o Chacras, como centros de distribución de energía a lo largo de la trama y abarcando cada uno una zona de influencia. La transferencia tiene lugar a través de la red de Nadis, o contraparte energética del sistema nervioso. Del Alma fluyen múltiples tipos de energía; por un lado el aliento de la Vida o hilo de Vida, que es lo que mantiene unido y coherente al cuerpo físico, que se junta con la energía vitalizadora del Prana, absorbido a través de la trama etérica, piel y bazo. Las energías juntas van al centro cardiaco, desde son distribuidas a los demás centros y a todas las células del cuerpo como elemento sutil y vitalizador de la sangre. Cuando el hilo de Vida se retira, el cuerpo físico pierde su coherencia, se desintegra y finalmente muere, aunque el Prana y el trabajo de los devas elementales puedan mantenerlo durante un tiempo.

 

Hay que tener en cuenta que los chacras o centros se constituyen por la concentración de determinado número de canales de fuerza, que les confieren propiedades diferentes, y la evolución va tejiendo hilos de conexión, conectando zonas y aumentando la complejidad, análogamente a lo que sucede en el cerebro. Como la energía no puede fluir de golpe, por los propios bloqueos individuales, se establece una secuencia de adaptación de la trama etérica, que se ve sometida a una etapa de penetración o impulso, una etapa de impregnación o impresión de contenidos y a una etapa de re-organización de la trama que dará lugar a adaptaciones en la materia.

 

No hay que olvidar que además de estas energías de origen espiritual, el ser humano está sometido a la influencia del medio, que interactúa también con nuestros centros a través de la trama etérica. Las energías del entorno social son energías más densas, pero también generan respuestas adaptativas en función del enfoque y conciencia del ser, pues la materia está dotada de inteligencia, y todo junto es lo que en realidad conforma la evolución individual y de las razas.

 

En realidad, los cambios adaptativos tienen lugar primero a nivel energético, y después se reflejan en el cuerpo denso. Como tiene lugar la muerte de miles de células cada día, las nuevas células que se incorporan ya estan más de acuerdo con la nueva vibración, y el cuerpo físico va ganando en sutilización y depurándose. Esto solo sucede si la energía fluye adecuadamente, es decir, si eliminamos bloqueos que admitan imprimir nuevos contenidos, y al ser la materia capaz de una vibración superior, a su vez podrá acceder a niveles mayores de conciencia. La conciencia no es más que la zona de sustancia que tenemos iluminada o a la que tenemos acceso desde nuestro sistema mental, la evolución no es más que el crecimiento de la conciencia hacia niveles más sutiles, partiendo desde lo inferior.

 

La concentración en el cerebro de la mayor parte de las células nerviosas especializadas del cuerpo, provoca que esta zona en la humanidad actual sea la más activa, y hacia donde existe mayor afluencia energética. La evolución cualificada por las energías de Rayo nos ha llevado a este punto. Cada chacra está asociado a unas determinadas funciones y controla sus órganos corporales relacionados a través de las glándulas (las energías actúan estimulando estas glándulas), los chacras están interconectados y tienen su reflejo en los cuerpos emocional y mental, que también están relacionados. Cuando un chacra recibe un estímulo excesivo de su homólogo p.e. emocional, este estímulo acaba repercutiendo a nivel mental que procesa la sensación, y a nivel físico a través de las glándulas que afectarán a los órganos, estimulándolos o deprimiéndolos, y si se da un exceso en intensidad van a funcionar desarmónicamente, y de persistir esta situación, el cuerpo se desregula y sobreviene la enfermedad. Igualmente, si un chacra se bloquea, su situación afectará a otro centro más incluyente, y así vemos que todo el vehículo está maravillosamente coordinado.

 

De ahí la importancia de vivir en armonía, y adoptar el estado de observador para que las emociones no nos alteren en exceso, sabiendo que debido a ellas se desencadenan una multitud de procesos reactivos en el cuerpo, diseñados para situaciones especiales pero que la mayor parte de las veces son espejismos que si no estamos atentos, establece nuestra mente analítica y de deseos. Y entonces surge la enfermedad, solo que cuando el cuerpo físico lo delata probablemente hacía ya tiempo que la veniamos arrastrando. El mecanismo de respuesta de nuestro cuerpo, es en realidad un intento de equilibrar la situación energética.

 

Relación entre los Centros y glándulas relacionadas.

 

Centro Coronario        Pineal

Centro Ajna                 Pituitaria

Centro Laríngeo           Tiroides y Paratiroides

Centro Cardiaco          Timo

Plexo Solar                  Páncreas

Centro Sacro               Gónadas

Centro Básico              Adrenales

 

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