La esencia del Ser versus lo que somos.

 

 

Somos chispas divinas evolucionando en la forma mediante la adquisición de conciencia, por lo tanto nuestro objetivo más inmediato debiera ser el de depurar nuestros vehículos físicos en todos los aspectos para que sirvan adecuadamente al propósito divino.

 

Debemos tener en cuenta que ha costado millones de años de evolución y muchas vidas, obtener un cuerpo adecuado para que el espíritu pudiera encarnar en él y desarrollar plenamente la conciencia, y representa un enorme dispendio de energía el hecho de que ahora el vehículo no sea usado adecuadamente por bloqueos energéticos o por la displicencia de gran parte de la humanidad actual.

 

Tendríamos que ser conscientes de que difícilmente el ser humano va a obtener la felicidad centrando sus esfuerzos y atención en el mundo social, pues es este un escenario de interacción creado para que el individuo pueda evolucionar. Interacción que lleva a cambios adaptativos y fricción, y cada cambio en los distintos ámbitos comporta una situación de crisis. Como nos pasamos el día buscando el equilibrio y la estabilidad, para controlar nuestros miedos, la vida nos transcurre en correr detrás de la zanahoria que acaso nunca alcanzaremos. Si lo logramos, inmediatamente buscaremos otra meta que canalice nuestras energías, y quedamos atrapados otra vez.

 

Por tanto, lo recomendable sería que fuésemos críticos con aquellas cosas que nos involucran y actúan como inhibidores de nuestra capacidad de pensar y de sentirnos Ser, ya que a la postre nos impiden crecer en consciencia. Es muy característico el caso de aquellas personas que tienen tanto terror a la muerte y actúan como si no existiera, no quieren hablar de ella y tienen horror a envejecer; lo que han vivido carece de contenido y la vida se les escapa de entre las manos sin que sean conscientes de ello.

 

Lo que sucede cuando surge un problema que nos sumerge en una situación de crisis, es que en lugar de analizar fríamente sus causas, y de tratar de ver lo que en realidad esta situación nos está diciendo y enseñando, tratamos de amortiguarlo o de suavizar sus efectos buscando una evasión al mismo, es decir nos sumergimos en alguna distracción, o en peores casos en el alcohol o las drogas. Sabemos que el problema existe, y en lugar de enfrentarlo lo cristalizamos, aplicando un láudano para que duela menos. De esta manera nos estancamos y nos bloqueamos emocionalmente, dando continuidad a una situación de ansiedad.

 

En realidad, el estado del Ser debería ser de felicidad, y actuar como los niños de corta edad a la hora de tomar nuestras decisiones, solo hay que ver la cara de uno de esos angelitos cuando ha alcanzado ya una estabilidad en el aspecto físico. Como comentario adicional, pocas veces se tiene en cuenta el gran trauma que debe superar el niño al nacer, y yo tengo mis dudas sobre como lo soportaría un ser adulto si pudiera trasladarse a esa situación.

 

Fijándonos en el comportamiento del niño, simplemente vive, y si no se interfiere en su desarrollo normal es feliz por ese simple motivo, con juguetes caros y sin ellos coge lo que necesita y deja aquello que no quiere o no le gusta. ¿Qué sucede posteriormente con nuestra vida? Poco a poco nos vamos saturando de responsabilidades y obligaciones que nosotros mismos nos fabricamos, y nos perdemos, pues en lugar de actuar con la sencillez con que lo haría un niño, aunque con consciencia (debiera comportar responsabilidad por nuestros actos), nos volcamos en todos los objetivos, mundos virtuales y de deseos que hemos establecido dentro de nuestro concepto de “ideal” y lo que es más grave, basamos nuestro aprecio personal y nuestra felicidad en la obtención de estos objetivos, y juzgaremos a los demás por comparación con nuestras ideas.

 

Así se explican las frustraciones existentes en la mayoría de individuos, las situaciones de infelicidad y carencias, consecuencia en las más de las veces de nuestros apegos. Pero todo podría resultar tan fácil y lo hacemos tan complicado, como por ejemplo en el tema del sexo. Es cierto que la presencia de las hormonas en el riego sanguíneo provoca la “alteración de los ánimos”, y de ahí la necesidad manifiesta sobre todo en el hombre, pero la sociedad a través de la moda y los medios, está incitando a modos de vestir encaminadas a resaltar los atributos sexuales, siguiendo el dictado de objetivos interesados, cuya manipulación no es captada por buena parte de los individuos.

 

El individuo/a debería tener presente que sentimientos va a despertar en los demás, y a quien va ha encontrar como compañero/a si basa su atractivo o su estima personal exclusivamente en el aspecto externo y en la capacidad de generar estímulo sexual. Hay que ser consciente que con este enfoque se está perdiendo la verdadera expresión del amor y el verdadero sexo. Un comentario especial me merecen las jóvenes, pues al estar afirmando su personalidad, necesitan sentirse deseadas durante esta época para hacer la transición de niña a mujer. En este caso los padres debieran aportarles la consciencia y responsabilidad necesaria. 

 

La sociedad nos conduce a la vida enfocada en la materialidad, y a la obtención de logros y deseos en el mundo aparente. Es esta una manera de tener nuestra mente ocupada en lo banal, e incluso se nos llega a juzgar por nuestra capacidad de obtención de estos logros. En todo esto se pasa por alto que un ser humano es algo más que estas consecuciones efímeras, pues mucho de nada “es nada“. Para ello, se sirve de los medios, estimulando continuamente nuestra envoltura de deseos, para lograr incrementar el volumen de negocio.

 

Por nuestra parte, no nos damos cuenta de lo que perdemos cuando estamos ocupados en obtener una meta inducida o cuando nos centramos en una ilusión, es como si desperdiciáramos una buena parte de nuestra vida, y al no lograr crecer en ésta habremos perdido una buena oportunidad de adquirir conciencia, y deberemos retomar el camino prácticamente donde lo dejamos.

 

Os pido una seria reflexión buscando la causa de aparente de todas las cosas, y es mi deseo que actuemos siempre en consecuencia y con plena consciencia de nuestros actos. Cuando así actuamos, poco a poco se va encauzando nuestra actividad, y vamos alcanzando un estado de equilibrio que nos permite apreciar la armonía que permanece detrás de todo lo aparente, y será dificil que las tormentas superficiales alteren nuestro estado de Ser. Entonces creceremos en consciencia, y las estrellas estarán a nuestro alcance, ¿no sabiais que nuestro verdadero objetivo es aprender a volar?.

 

Francesc. 20-11-2004