Confucio.

 

 

Estudio y extensión sobre el ciclo de conferencias dedicadas al ilustre Maestro chino celebradas en CaixaForum (mayo-julio 2004).

 

Confucio (551-479 a.c.) fue un Maestro que centró su enseñanza en aportar unos principios y reglas orientadas a organizar la sociedad China, sumida en el caos y las guerras constantes entre los señores feudales, imperando la ley del más fuerte. Esta situación motivaba el fraccionamiento del país y el sufrimiento del pueblo que contaba muy poco para las clases dominantes, como tampoco la mujer, pues se la consideraba un objeto al servicio del hombre. Las reglas que impartió fueron básicamente para ordenar la vida del pueblo, proteger a los más desfavorecidos y regular el control y poder de los gobernantes. En general su objetivo directo no era la enseñanza espiritual, aunque en los escritos de Lun-Yu se relacionan citas cuyo contenido refleja que era plenamente consciente de este aspecto (se relatan algunas al final del escrito). Fue contemporáneo de Lao-Tzé, cuya doctrina obedecia a otro discurso de tipo espiritualista y también de Buda ya en otro país.

 

El Maestro, preconizaba el cultivo de la virtud, alcanzable mediante el estudio, y planteaba una organización jerárquica de las relaciones en la sociedad que vinculaba a todos los elementos, y que se basaba en la tradición, “aquel que repasando lo sabido aprende de ello algo nuevo, puede ser maestro”. Se enfocaba tanto en dar una norma al pueblo, como a sus gobernantes, a los que exhortaba a ser fieles a sus principios y a servir a las necesidades de los gobernados. También establecía los deberes de los hijos con los padres, de los esposos, etc. En esta jerarquía la relación tenía muy en cuenta la edad; el más respetable era el más anciano, el marido más que la mujer, el padre más que el hijo. Pero estas reglas que se basaban en unas obligaciones mutuas entendidas con flexibilidad, nunca fueron establecidas como norma de obediencia ciega, es decir, si uno no cumplía con su parte como padre, el hijo no estaba obligado a obedecerle, e igual pasaba con la esposa y con el gobernante.

 

En China, la escritura es el soporte en el que se ha mantenido la tradición y la doctrina de Confucio, si bien esta escritura es un sistema bastante complejo. Se trata de algo más que que unos ideogramas, pues en el trazo de pincel se expresan emociones, sentimientos, la técnica y el refinamiento o cultura del artista. Los caligrafistas hacían acopio de toda su energía antes de ponerse a escribir los símbolos, y para ello empleaban las técnicas del Tai-Chi o Chi-Gong. Existen multitud de estilos de escritura en China, y muestran su evolución desde patrones muy antiguos que imitaban elementos del entorno cotidiano (pájaros, etc.), hasta el momento en que un sabio ideó un sistema para plasmar pensamientos más complejos, por asimilación al lenguaje de la naturaleza. Posteriormente, hubieron aún otros cambios desarrollando tipos de escritura simétrica, redondeada, loca, etc. Escribir requería gran control de sí mismo y capacidad de expresión, la técnica no estaba al alcance de cualquiera. La diversidad, originó que en unas partes del país no entendieran lo que escribían otros, y así fue hasta que el primer emperador (Han 200 a.c.) alcanzó suficiente poder para imponer un estilo de escritura oficial para todo el país, circunstancia que posteriormente se ha vuelto a repetir, incluso en la época de Mao.

 

Este problema de la escritura, ha sido discutido en muchas ocasiones, dadas por un lado el carácter tradicional de la misma que se identifica como una identidad cultural, por otro su dificultad, pues se trata de una lengua aislante, tonal y monosilábica en principio, que no distingue el singular del plural, el masculino del femenino, el pasado del futuro (siempre expresa en presente). La escritura China es de tipo intuicional, en un principio monosilábico, y ello comporta que interprete el mundo de forma holográfica, donde se ven los problemas como un conjunto, sin diseccionar como en Occidente.

 

Un chino, debe invertir un 30% de su tiempo total de estudio para aprender la escritura, mientras que comparativamente nosotros empleamos menos de un 2%, esto comporta la estimulación de cualidades diferentes en las personas. Por ello se ha criticado mucho a Confucio y a su escritura limitadora. Hay intentos serios de reformar esta escritura, pero chocan con el sentido de la tradición. Existen unos 56.000 caracteres actualmente, cuando empezaron con 2.000 o 3.000 caracteres. Hoy en día muchos símbolos ya no sirven. Un individuo ha de conocer como mínimo unos 3.500 signos para considerarse alfabetizado (un 96% de la población lo está). En cada signo se debe aprender, 1 como se escribe, 2 como se pronuncia y 3 que significa, los chinos aprenden todo esto desde pequeños intuitivamente. Otra connotación son las dificultades que representa para la globalización y comunicación, y hay presiones de occidente para que normalicen la escritura.

 

En la época de Mao la simplificaron con el uso de una grafía de palitos sencillos que le acercan más al sistema de escritura occidental, y que complementa los ideogramas, pero aún así, para interpretarla y pronunciarla correctamente a menudo se necesita un diccionario. Esta dificultad, ha motivado un freno para que el conocimiento llegara hasta las clases más humildes, y un gran esfuerzo para el aprendizaje del idioma y asimilación del conocimiento.

 

En este contexto se explica que las enseñanzas del Maestro, fueran aprovechadas por los gobernantes para encadenar al pueblo con un sistema de reglas rígidas, a base de obediencia estricta a la Jerarquía, a la familia, etc. en una interpretación sesgada y abusiva, que derivó en el estancamiento individual de los individuos durante largos años, en contraste con el hecho de que en círculos selectos, se alcanzaron en los campos de la cultura y de la ciencia un altísimo nivel, que superaba en muchos aspectos ampliamente a la cultura occidental, y que maravillaron a Marco Polo cuando viajó a Oriente y conoció la amplitud de los conocimientos de aquella civilización. Como se ha apuntado, este conocimiento no se usó para ayudar a prosperar al pueblo, ni este se benefició del mismo, lo cual redundó en un estancamiento de esta civilización, que entró en decadencia.

 

Aún así, las doctrinas del Maestro penetraron profundamente en la conciencia de los individuos, aunque deformadas, y su influencia ha llegado a enmarcar su comportamiento como nación hasta la actualidad. El mismo Mao no consiguió cambiar mas que aparentemente el sentir popular. Hay que resaltar que el pueblo Chino no tiene el mismo sentido de libertad de que tenemos en Occidente, pues siempre han estado condicionados a su familia, a su pueblo, a su gobernante, etc. y esta conducta está fuertemente cristalizada. Uno de las cosas peores que le puede suceder a un chino, es que como consecuencia de sus actos o los de su familia, sea excluido o marcado por la sociedad como individuo no aceptado o “non grato”, y  esto afecta a toda la generación de esta familia, hasta que por alguna acción especial pueda ser redimida por alguno de sus elementos. Esto explica el Hara-Kiri practicado por la cultura japonesa (tiene fuertes vínculos con la China) con objeto de dejar limpio el honor de la familia, y es visto como un acto de nobleza.

 

Confucio preconizaba la educación y entrenamiento indispensable del hombre de bien en 6 ámbitos o ritos nobles, la escritura y matemáticas, la música y los ritos, el tiro con arco y la conducción de carros, todos recogidos de la tradición, y consideraba que no habia exclusividad en cuanto al ejercicio del poder, la cultura o el ejercicio religioso, que podian ser ejercidos por cualquiera que demostrara su virtud en estos campos. De hecho buscaba el “Ren” o estado perfecto de virtud, alcanzable mediante el esfuerzo. A través de los ritos, se buscaba el “justo medio”, es decir la armonía que distingue de la barbarie.

 

Por otro lado, en Lun-Yu se cita e identifica el mandato celeste (tian ming) en dos aspectos, (tian dao) o el principio que gobierna a la naturaleza la vida y la muerte, etc. y por otra parte y derivado del tian ming universal, lo que a uno le toca vivir, la misión de cada individuo en el mundo (léase Dharma). Dice Confucio; conocer el mandato individual es hasta cierto punto conocer la via y obedecerlo es seguir la via; adaptarse al orden natural de las cosas, en esto consiste la sabiduria (zhi). Refiere que el santo la posee de forma innata….. y que el hombre corriente también puede adquirir esta sabiduria mediante el afán de aprendizaje y el continuo perfeccionamiento. De ello concluyo que el Maestro, estaba en posesión de gran sabiduria espiritual, pero enfocó su enseñanza de la forma que le podia ser más provechosa a la sociedad, evitando hablar de lo inefable o dificilmente alcanzable. Cita Lun-Yu que Confucio pensaba que el mandato que el Cielo le habia encomendado consistía en tratar de devolver el orden al mundo como heredero, intérprete y transmisor de la civilización antigua, lo cual deja claro el papel que tenía que jugar.

 

Al principio, las doctrinas de Confucio no fueron aceptadas por los dirigentes, pues las tomaban como limitaciones a su poder, y veian un cierto peligro latente derivado de la capacidad de respuesta por parte del pueblo. Posteriormente en otras dinastías fueron rescatadas e implantadas como elemento de control hacia el pueblo y utilizadas en provecho propio. Al final, las enseñanzas acabaron degenerando en una religión, al establecer los gobernantes una doctrina mediante la creación de un mito, introduciendo la veneración al Maestro que fue divinizado en la dinastía Han. Su mensaje trascendió China para llegar a Japón y Corea.

 

Durante mucho tiempo, el país estaba fuertemente anclado en el astralismo, y las decisiones se tomaban en base a oráculos, interpretando primeramente las marcas en caparazones de tortugas, y posteriormente en base al I-Ching a partir de la dinastía Zhou . Se utilizaba el culto a los antepasados, y se les hacían peticiones y consultas a espíritus y entidades a cambio de ofrendas. También se conjuraban maleficios, por lo que este sistema daba vida al plano Astral, a manera de lo ocurrido en la Humanidad en etapas anteriores de oscurantismo (Alice A.Bailey cita a este pueblo como un reflejo del arquetipo de la humanidad Atlante). Cualquier decisión importante era consultada con los antepasados, lo cual refleja una creencia en la existencia de un núcleo de evolución común en el grupo familiar, que ligaba los antepasados y los vivos, y que tenía su núcleo energético-evolutivo en el mencionado plano Astral.

 

Espiritualmente, lo más elevado era este plano, que es adonde consideraban que iban las Almas. Otras doctrinas más espiritualistas, como la predicada por Lao-Tze (Tao), tuvieron muy poco seguimiento, y solo arraigó en unos cuantos escogidos, probablemente por las dificultades de transmisión de los conocimientos, y por la situación evolutiva de esas Almas, que no les permitía asimilar energías más elevadas. Posteriormente, con el advenimiento de las enseñanzas de Buda, ya hubo un mayor incremento de propagación de la doctrina espiritual. Aún hoy en día, uno de los ponentes chinos, se vanaglorió que su país era quizás el único en que la espiritualidad nunca arraigó como en otros países, donde había influido decisivamente en la sociedad, e intervenido en la política. Se trataría pues de una cultura básicamente situada en el plano físico-emocional, sin acercamiento a otras cotas espirituales como es el caso de otros países como la India.

 

En la época de la revolución comunista, trataron de eliminar las rígidas estructuras cristalizadas desde tiempos ancestrales en la tradición del pueblo chino, para forzar una nueva estructura social, pero el resultado tuvo escasos resultados, pues el pueblo seguía conservando sus convenciones y ritos, aún cuando el sistema dominante pasó a ser de marcado cariz materialista. Esta tendencia sigue vigente hoy en día, si bien orientándose ahora lentamente hacia el capitalismo en lugar del antiguo socialismo. El gigante ha de despertar aún, pues el individuo no tiene libertad propia de decisión, existe solo dentro de su estructura familiar, zonal, de pueblo, etc. y si se le saca de ahí, se siente desarraigado, y vuelve a agruparse en clanes o barrios dentro de una ciudad. No está acostumbrado a tener capacidad de decisión y a gestionar su propia vida, y cuando está solo se siente desarraigado, perdido.

 

Mi temor, es el desconocimiento de cómo puede evolucionar esta Sociedad con un enfoque puramente materialista, en la que no ha existido una espiritualidad que modere las tendencias. Por ejemplo, en Estados Unidos, la fuerza del capital es determinante, pero la base de población ha sido educada en los principios religiosos y esto supone un cierto grado de conciencia y freno, que más o menos tarde afloran. Es una incógnita lo que puede suceder cuando el pueblo Chino, tanto tiempo reprimido, ejercite su legítima aspiración en base a desarrollar la individualidad. Harían bien los gobiernos de los países desarrollados en considerar con cautela la evolución de China, y ayudar en lo posible para que sigan en la dirección correcta, pues el elevado número de su población puede generar unas presiones y cambios brutales a nivel planetario, aún en ausencia de guerras. Valga como ejemplo, el hecho de que si China alcanza una proporción de automóviles por individuo similar al que existe en países desarrollados, el aumento de las emisiones y el consumo energético va a ser espectacular, poniendo en serio peligro el equilibrio planetario, si no llega a ser ya la puntilla final.

 

 

En recuerdo del Maestro:

 

Se puede hacer que el pueblo siga la via, pero no que la comprenda. (se refiere a aquella época claro).

 

Se desmandará quien tienda al arrojo y sufra de pobreza. También quien carezca de humanidad y sufra sobremanera.

 

Todo pasa, como esta agua, noche y dia, sin cesar.

 

Aún no he visto a quien ame la virtud tanto como a la belleza física.

 

El sabio carece de incertidumbre, el humano (Personalidad integrada) carece de desasosiego, el valiente carece de temor.

 

Hay gente con quien puede uno estudiar, pero no ajustarse a la via, con quien uno puede ajustarse a la via pero no consolidarse, con quien puede uno consolidarse pero no adquirir ponderación.

 

Le preguntaron como servir a los espíritus. Respuesta: No siendo aún capaz de servir a los hombres, ¿Cómo se puede servir a los espíritus? No conociendo aún la vida ¿Qué se puede saber de la muerte?

 

Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo.

  

Lo referido corresponde a mi opinión, y gran parte de los datos que se reflejan están sacados de las anotaciones tomadas en las conferencias realizadas en CaixaForum, dentro del ciclo de Confucio, en el verano de 2004.   

 

22/07/2004. Francesc Caparros.