Y en el Potala no pude contener las lágrimas por lo que veia.....

 

 

Acabo de regresar medio enfermo del Nepal y del Tibet, el viaje es bastante duro, pero lo que he visto es una experiencia única que creo que debía aprovechar. Para viajar no me movían los alicientes turísticos de la zona, ni siquiera del Nepal, paraíso de las baratijas, aunque con paciencia se pueden encontrar cosas interesantes.

Constaté con mis propios ojos que lo que era el Tibet ya no existe, es solo una región de China donde quedan ciertos monumentos tibetanos y un retén de monjes para cuidarlos, con el fin de explotar el turismo. La población ha quedado diluida y ocupa zonas marginales.

Ciertamente, me produjo un gran desaliento la falta de aprecio escalofriante por el arte, la espiritualidad y los valores humanos. He presenciado como guías turísticos vociferaban en las dependencias más sagradas del Potala sin el más mínimo respeto por la energía que allí había, ¡aún hoy impresionante! También he visto la misma indiferencia en medio de celebraciones religiosas de otros templos sin ningún respeto para los monjes o los allí presentes.

Algunos templos son un puro recuerdo histórico y en uno de ellos tuve que salir corriendo por lo mal que me encontré en un recinto cerrado, exento de la purificación de los rituales espirituales de otrora.

Pero los chinos son los amos, y nuestros políticos occidentales están ocupados en otros quehaceres. Asusta la mirada de oscuridad que vi en los soldados chinos, impecablemente uniformados.

Donde sentía la energía espiritual de algún lugar que procuraba una elevación especial, levantaba la mirada hacia el cielo y preguntaba ¿como es posible esta situación? Y me vino la respuesta: al igual que tantos mártires fueron sacrificados, este pueblo debió exiliarse, y proclamar por el mundo sus valores espirituales. Su influencia es ya notable en Occidente.

Y seguí preguntando, pues aunque ya no se celebraban rituales me dio la sensación de que la energía era sostenida desde algún punto y pronto apareció la idea de que el reto era la transformación del pueblo chino para dar lugar una revolución silenciosa, que llevara este pueblo a la individuación necesaria para tomar las riendas de sus propias vidas. Sin que los líderes políticos lo sepan mi sensación es que cada chino que pasa por allí es tocado por la mano invisible del espíritu y creo que algún día algo en él florecerá.

Pero no nos engañemos, la tarea es ardua y requiere atención, pues la situación de este país en la parte que he contactado es lamentable. Suciedad por todas partes, tiran los restos de comida a la calle así como el agua de lavar los pucheros, el alcantarillado no existe en gran parte de esos pueblos recién creados en el Tibet, ni creo que haya servicio de recogida de basuras. El contraste de estar en un paisaje celestial y ver como los chinos ensucian los ríos y los paisajes vertiendo todo tipo de basura, plásticos y demás es escalofriante y creo que a la larga pasará su factura por contaminación.

Y es que se está produciendo una migración masiva de gente con pocos recursos que no disponen de la educación necesaria, y el resultado es el emponzoñamiento de los paisajes naturales y de los lugares sagrados, al llenarlos de vibraciones de baja estopa, contaminación y de comercio-basura de baratijas.

Una etapa que debemos pasar, como la viruela, y que es propiciada por el letargo en que se ha mantenido al pueblo chino, primero marginado desde las clases dominantes de la nobleza (con la aquiescencia de los paises colonialistas) y después manipulado y estancado en su desarrollo mediante la omnipresente y omnipotente revolución cultural, cuyo primeros objetivos fueron intentar borrar de cuajo la milenaria cultura china, concentrar el poder dictatorialmente y dar un cierto nivel de supervivencia a las clases humildes para garantizar estabilidad y continuidad al poder.

ALGUNAS FOTOS DEL:

NEPAL

 

 

ALGUNAS FOTOS DEL:

TIBET

                                             

 

Un abrazo en la luz,

Francesc Rioman