Reencontrando a Antonio Blay.

 

Este autor, nos define de una forma sencilla los patrones de conducta y carencias fundamentales que desequilibran al ser humano, y que a menudo le ponen en situación de debilidad e infelicidad en su entorno. Hay que poner de manifiesto, que la sociedad moderna ejerce una presión creciente sobre el individuo, en el mundo laboral, relacional, de consumo, etc. lo cual provoca unas situaciones de estrés acusado.

 

En nuestras relaciones con la sociedad, si no estamos centrados en nuestra realidad, se crean situaciones conflictivas y equívocas en las vivencias que nos toca afrontar. La cantidad de estrés que el individuo puede tener acumulada en un determinado momento, influye en sus reacciones, pues es como un potencial negativo que con un pequeña chispa va a liberar toda la energia sin control. Todo ello tiene consecuencias y puede conducir a conflictos indeseables para el individuo. Las situaciones de estrés crónicas, son fuente de enfermedades, por haberse demostrado que afectan al sistema inmunológico.

 

Nos fijamos unos objetivos, con los cuales creemos que alcanzaremos la felicidad, estabilidad, etc. Estos objetivos, frecuentemente inducidos por los inputs que recibimos de la propia sociedad, a menudo son espejismos o proyecciones propias, y al alcanzarlos nos damos cuenta de que “no obtenemos lo que esperábamos”, y pronto corremos a fijarnos otros objetivos, y así nos pasa la existencia, corriendo detrás de uno y otro espejismo, sin vivir el presente en conciencia y por tanto sin vivir plenamente nuestros potenciales.

 

Personalmente, recomiendo la lectura de la obra del citado autor “Tensión, Miedo y Liberación Interior”, de editorial Índigo, el cual trata con pragmatismo y sencillez el origen de gran parte de los conflictos internos del hombre relacionados con él y con su entorno. A continuación, relaciono algunos párrafos extraídos de la citada obra que ilustrarán lo antedicho:

 

El destino del hombre tendría de ser el de vivir en armonía, en paz, en una dicha interior, pero esto parece estar lejos de la posibilidad por el momento…….

¿Es esta carencia inherente al funcionamiento de la persona y de la sociedad, o es algo accidental que puede ser superado?

 

La vida de una persona parece desenvolverse en un clima de conflicto permanente o lucha, que son consecuencia de una polaridad: por un lado la demanda que hay en el hombre, necesidades, aspiraciones, búsqueda de felicidad, plenitud, y por otro lado la respuesta a la demanda, o sea lo que obtiene de la sociedad…..

 

La sociedad, satisface pues solo parte de las aspiraciones del individuo, en contrapartida impone unas condiciones, limita nuestra libertad en aras del bien colectivo (según criterio de las clases dominantes), y se esfuerza en que todos los integrantes sean útiles. En consecuencia:

 

Las necesidades individuales quedan en gran parte insatisfechas, el individuo no puede vivir todas las experiencias vitales que le son necesarias debido a las limitaciones (Yo experiencia), lo que comporta un desarrollo deficiente de las energías potenciales latentes del individuo, y un desarrollo limitativo y con distorsiones de la personalidad.

 

Nace el Yo idea, que es lo que el individuo cree que debiera ser, de acuerdo con las limitaciones impuestas, y el Yo Ideal, que es lo que le gustaría ser, y surgen las tensiones y conductas erróneas.

 

Otro problema, surge porque el individuo tiende a proyectar, es decir, como necesita compensar o vivir sus carencias, en lugar de superarlas, las proyecta en otro individuo, y es muy corriente el ver en la pareja inicial aquellas cualidades que a nosotros nos faltan. Sucede que con el tiempo, surge la realidad, pues el individuo que padece la proyección no se identifica con lo que el otro espera de él. Esto motiva finalmente conflictos de relación. Por esto, es importante aplicar la máxima de “conócete a ti mismo”, y pensar profundamente la conveniencia y las consecuencias de las cosas.

 

Hay un conflicto habitual hoy en dia, que surge con el sistema establecido del matrimonio. Sucede que debido al hecho natural de la  evolución propia de las personas, y teniendo en cuenta que cada cual tiene su propio guión que vivir, y un entorno relacional distinto, los individuos probablemente no van a evolucionar del mismo modo, y al cabo de unos años, la relación se ve enfriada. Esto es porqué cada ser no siempre va por el mismo camino ni con la misma intensidad, y aparece el distanciamiento.

 

Los conflictos emocionales son los que tienen amordazada e infeliz a gran parte de la humanidad, como son los originados por las causas expresadas anteriormente, y también por la insatisfacción por falta de vivir las experiencias necesarias, las proyecciones, y las fobias y fanatismos, normalmente inducidos, y que reúnen también grandes dosis de proyección. Hay que tener en cuenta que el sufrimiento que comporta el desequilibrio emocional, es difícil de superar, es más difícil a veces que el propio dolor físico, pues éste tiene una causa tangible, mientras que lo emocional tiene un origen no real, y por tanto no siempre son claros los remedios.

 

Otro factor a tener en cuenta, es que la sociedad actual está modelada por el miedo y, con el miedo se nos gobierna, miedo a perder el trabajo, a perder el estatus, a la infidelidad, a los atentados, etc. y últimamente se está aplicando lo de “el fin justifica los medios” con excesiva prodigalidad por parte de algunos dirigentes, cuando lo que en realidad mueve los hilos de las grandes decisiones del mundo, queda en la sombra.

 

Respecto a los problemas que padece la juventud actual, para mí una fuente de origen es la falta de calor familiar, o relación con los progenitores, pues los padres están absorbidos en sus asuntos, y el niño a muy corta edad se le socializa en la guardería, es decir “se le sumerge en las reglas del juego a fin de lograr un individuo integrado y de provecho para la sociedad, lo antes posible”. Quedan desatendidas sus específicas necesidades como ser humano, que antiguamente era arropado por los padres. Pero es claro, hay que pagar la hipoteca, situación a la que nos aboca el actual modelo de vida occidental, aunque en otros casos, el responsable es el afán de realización personal o la obtención de dinero.

 

Los niños se engendran hoy en la mayoría de casos por inducción o proyección, es decir buscando la propia satisfacción (patrones de felicidad inculcados), y no con un sentido plenamente responsable. En mi caso he detectado mayor sentido de responsabilidad  en mi esposa que la que yo mismo tenía en aquella época, por lo que infiero que las madres tienen más desarrollado este instinto de continuidad de la especie.

 

¡Padres! traéis al mundo un ser humano, que va a vivir, reír, alegrarse, sufrir, enfermar;  y podría ser un poeta, un inventor, un oficinista, un albañil, un místico o un asesino,  en definitiva viene a vivir su experiencia, y recordando a Jalil Gibran, “Vuestros hijos no son vuestros hijos…..”. Es nuestro deber orientarles, ofrecerles unos determinados valores para que ellos escojan su opción, que dispongan de una base para ser unos individuos equilibrados y conscientes, para que el medio no los domine; hay que lograr unos barqueros inteligentes que se sepan refugiar en la tempestad, y aprendan a navegar tanto por aguas tranquilas como agitadas…..

 

Considero en todo caso que es impagable la aportación de la sensibilidad y capacidad de amor de la madre o en su defecto, del padre, y también la aportación de los abuelos, quienes antes transmitían los valores y conferían un arraigo a los niños, que ahora no tienen. Agrava el problema, gran cantidad de familias desestructuradas que existe, consecuencia de que la pareja vive una situación conflictiva o sencillamente por el hecho de que ambos individuos deben vivir sus propias experiencias de acuerdo con su guión de vida.

 

En resumen, nos encontramos con que los niños crecen sin amor, y con unos valores personales sin potenciar, y un montón de limitaciones y patrones establecidos que van a dificultar aún mas el desarrollo de su “Yo experiencia”  que es en definitiva lo que han venido a vivir. Para equilibrar, muchos padres compensan a los hijos con intensidad y mimo la falta de dedicación, concediéndoles en el corto espacio que están con ellos lo que se les antoja, lo cual les es también altamente perjudicial, pues sigue faltando la guía, la educación y la base en que el hijo se sienta seguro y arropado. Hay que tener presente que los hijos se miran en sus padres, y aprenden principalmente de la observación del entorno, aunque parezca que estén ausentes.

 

La situación actual de los jóvenes es pues dura, nacen con unas capacidades mentales muy acusadas, y a corta edad dominan ordenadores y disponen de gran cantidad de información,  pero por otro lado no tienen donde agarrarse, se encuentran con familias desestructuradas, crecen muchas veces sin amor y arraigo que les ayude a orientarse, pues los padres bastante tienen en su lucha en el trabajo, no se sabe persiguiendo que objetivo; la madre probablemente intentando demostrar que es una mujer emancipada e independiente, el padre para obtener reconocimiento y poder comprar este chalet que nos dará la felicidad, pero ¿ Cuál es el verdadero móvil en realidad ?, que me importa a mí lo que opine otro individuo, si yo soy yo mismo, ese ser único, no hay otro igual, con mis defectos y virtudes?.

 

Tampoco encuentran refugio los jóvenes en la Religión, pues está desacreditada, y estos hijos nuestros ya no se tragan las empanadas que nos contaban a nosotros de pequeños, y su capacidad mental requiere respuestas inteligentes. Las Religiones, y esto demuestra que no son universales, (aunque algunos de sus principios si que lo son, y se manifiesta un nexo común en todas) están amoldadas a las necesidades de determinadas sociedades, como es el caso de la Religión católica, que cada vez tiene menos vocaciones en el mundo occidental, por estar basada en unos dogmas creados para otros tiempos, pero que  mantienen a ultranza porque su labor actual está por el Tercer Mundo, es decir para las personas que sufren carencias básicas y educativas, a las que sin duda se ofrece un consuelo. Esto también ocurre con otras religiones, aunque desgraciadamente en muchos casos, se utiliza a la Religión como un medio más de poder, y no dudan los desaprensivos en mezclarlo con el poder político para la consecución de determinados objetivos, defraudando así a los más necesitados.

 

Pongo también de manifiesto la falta generalizada de ideales y el desengaño que existe, pues el mundo político ya sabemos y los jóvenes “saben” en base a que está establecido. Únicamente disponen de estímulos de consumo, o sea les crean necesidades de forma subliminal, y les dan un patrón uniformador (que obsesión la de la sociedad, cuando la riqueza está en la diversidad consciente), has de vestir Adidas, Levis, etc.

 

Habria que hacer mención aquí, de la manipulación que históricamente ha padecido siempre la mujer, y no es por casualidad, pues saben de su sensibilidad y su cercanía a su descendencia, por lo que el mensaje que esta les transmita, quedará fuertemente arraigado en los guiones mentales del hijo-hija, quien posteriormente deberá hacer un esfuerzo para corregir estos patrones si es consciente, o en caso contrario padecerá el lastre toda su vida.

 

Tenemos ejemplos de esto en las madres ideales de Hitler, que tenian que engendrar varones modelo para la raza, o los fanatismos que expresan en los medios determinadas madres en paises integristas, orgullosas de que sus hijos hayan fallecido en un atentado suicida (lo que para mi va contra natura), o madres que transmiten su odio (bloqueos) a los hijos, que finalmente amanecen terroristas, o con un un reaccionismo enfermizo que lleva al extremismo de derechas, o también  madres que inducen al modelo de clases y al consumismo de marca como patrón de existencia. Además, a mi modo de ver, hoy en dia hay algunos movimientos que preconizan el acceso de la mujer a todas las posibilidades, y esto es bueno, pero en algunos casos es a costa de tener que actuar como los hombres, es decir renunciando al principio femenino, lo cual está en contradicción con lo que persiguen estos movimientos. 

 

Dejando a un lado las cualidades intelectuales, en las que no hay diferencia, la mujer, tiene en sus manos una sensibilidad, un equilibrio que es mas raro de encontrar en el hombre, ¿porqué ha de renunciar a sus cualidades innatas para amoldarse a otro patrón?. Personalmente creo que si el mundo tiene alguna solución, pasa porque el poder lo detenten las mujeres, pero en ningún caso haciendo de  hombres, pues esta seria la perpetuación  de la manipulación actual, (y es hacia donde van hoy los tiros). Se trata en verdad, de que utilicen sus potenciales con plena conciencia y libertad, y vivan su experiencia de acuerdo con su Yo.  

 

Los jóvenes, en esta situación de vacío, están indefensos, solo tienen su potente mente razonadora, y el Alma que les inspira, que suele estar absolutamente velada por los deseos. Estos deseos de felicidad se traducen a veces lamentablemente en la búsqueda de evasión a cualquier precio, cuando todo lo otro les falla, o tienen algún desengaño en alguno de los aspectos inducidos en los que habían puesto su esperanza, y caen en la droga o en el alcohol o en la degeneración, cuando si estos jóvenes hubieran estado equilibrados emocionalmente, es decir si hubiesen recibido amor se amarían ellos mismos y tendrían íntegra su capacidad de amar a otros, y difícilmente se desestabilizarían de esta manera.

 

En contrapartida, destaco una cualidad, y es que estos hijos, poseen un sentido de grupo muy acusado, y ante la falta de vivencia en la familia, el grupo se convierte para ellos en el referente, con lo cual la familia poco va a poder influir. Este sentido grupal me atrevería a decir que ofrece una buena perspectiva frente al individualismo que caracteriza al hombre de hoy. El hecho de que el joven sea capaz de sacrificar algo suyo al grupo, conferirá una posibilidad de vida más global, más solidaria, y es una luz de esperanza para este mundo.

 

Estos grupos citados tienen diversas características, y los hay que son sanos pero también existen otros que tienen patrones de conducta de fanatismo, de libertinaje, etc., fruto de la falta de conciencia existente en determinados individuos y que es heredada en gran parte de los propios progenitores o entorno de desarrollo, circunstancia que en cada caso hay que conocer.

 

Por lo antedicho, al joven que cae en un grupo indeseable, lo que suele venir motivado por sus carencias, difícilmente lograremos convencerlo, y probablemente no nos va a escuchar, pues ha crecido ya con otra sintonía, y no estaremos dentro del ámbito de sus referencias, y la situación se prolongará hasta que él mismo encuentre una nueva perspectiva, o que sufra una crisis, y la situación puede prolongarse tiempo si el grupo es de tipo cerrado.    

 

Resumiendo, y para acabar con todo lo expuesto, el objetivo general pasa pues por conocernos a fondo, y con este conocimiento situarnos en nuestro contexto o ámbito y vivir con consciencia, para poder estabilizar nuestro plano emocional a través de conocer las verdaderas causas de los conflictos, y obtener un equilibrio necesario para el desarrollo de los principios espirituales. La verdadera espiritualidad nace de una comprensión inteligente de que somos algo más que ese animal que se puso en pié hace un monton de años, pero hay que tener en cuenta que sin tener cubiertas nuestras necesidades básicas y una cierto equilibrio, es muy dificil que se desarrolle.

 

Si una situación se repite periódicamente, quiere decir que ahí tenemos un bloqueo que hay que normalizar, a base de buscar su causa profunda. Así poco a poco lograremos una humanidad más equilibrada, y tendrá lugar un paulatino enriquecimiento espiritual, que conducirá a una evolución que permitirá que el Alma vaya ejerciendo su función de mediadora, y destile su influencia en el individuo, lo que redundará en un crecimiento espiritual y del bienestar global, al establecer una verdadera solidaridad, en el momento que comprendamos que todos somos Uno.

 

Lo expresado corresponde sólo a una opinión personal, excepto cuando se cita otra autoría.

 

Francesc, 14-04-2004.