Razonamientos sobre

Todos los seres vivos disponen de una maravillosa capacidad de adaptación
al medio, y el ser humano no es una excepción. Esto sucede porque, los órganos
individuales y las células disponen de un margen de adaptación dentro de su
entorno, que son los que posibilitan en conjunto la adaptación del organismo
global. Tenemos claros ejemplos de ello, entre otros en el cerebro humano,
capaz de especializarse y adaptarse en función de la demanda externa, y en el
sistema nervioso, capaz también de adaptarse a las demandas y de contrarrestar
en lo posible los cambios en la química y estructura del medio.
Un cambio evolutivo surge cuando una determinada circunstancia induce una fuerza
o tensión o cuando se presenta una oportunidad de progresión que favorezca la
evolución, siguiendo las directrices marcadas por la fuerza de
El mecanismo del cambio hereditario puede tener lugar en alguna de las
situaciones siguientes:
1 El cambio se da simultáneamente en los dos elementos que perpetúan la
especie.
2 Por lo menos se da en el elemento madre.
3 Se da solo en el elemento padre o iniciador.
Únicamente podría saberse por experimentación, pero sería razonable pensar
que la adaptación solo debería darse en el primer caso, si se quiere evitar que
modificaciones accidentales y no deseables se trasmitan a
Como ya se ha apuntado, igual que la estructura del hombre es adaptativa
(ver nota 1), así debe suceder en los órganos y en las células, cada uno en su
entorno y según sus capacidades. Para que estas adaptaciones tengan éxito
deberían tener lugar dentro de unos márgenes que permitieran la variación no
traumática. Esto comporta que la célula y los órganos han de ser capaces de
registrar y adaptarse a los requerimientos del medio, con el fin de lograr una
mayor eficiencia, y supone un grado de inteligencia. Una vez producida la
adaptación, y sometidas a una acción prolongada, en el proceso de replicación
de las células es posible que se registre una mutación a las nuevas
condiciones, y la perpetuación del cambio en los códigos internos del ADN.
Es como si todos los seres vivos tuvieran implícitas una serie de
potencialidades latentes, y debido a que la naturaleza (en realidad la fuerza
de La Vida) siempre va a tope, intenta desarrollar todas las que puede en cada
nueva situación, prosperando al final la que mejor se ajusta a un cierto Plan
preestablecido, y abortando las otras con menos posibilidades por un principio
de economía y eficiencia energética.
En otro orden de cosas se sabe que múltiples factores y entre ellos
(negativamente en este caso) los radicales libres son capaces de alterar el ADN
de la célula, provocando una replicación errónea que puede degenerar en un
cáncer o en daños al sistema neural. El proceso está en principio controlado
por un mecanismo defensivo de la propia célula, que primero intenta reponer el
ADN dañado, y si no logra repararlo, intenta forzar la muerte de la célula,
mediante la liberación de ciertas proteínas o enzimas.
Si la alteración responde a un cambio adaptativo, es necesario que la
célula no reaccione y sepa determinar que el cambio es beneficioso. En el caso
del cáncer, estos mecanismos parecen inhibidos o sencillamente son insuficientes
ante una avalancha de células alteradas, aunque también puede que exista algún
otro efecto oculto que motive que no se active
Las células se reponen continuamente de forma natural, pero lo hacen
siguiendo el patrón del órgano que las incluye. Podríamos considerar la
existencia de un proceso energético, relacionado con la trama energética de la
célula y del órgano y con una capacidad individual de registro-respuesta tanto
de la célula como del órgano. No hay que olvidar a este respecto que se supone
que toda la materia es inteligente y tiene una cierta capacidad de
registro-respuesta. Esta capacidad existe hasta en los compuestos más densos
(reino mineral), lo que sucede es que tienen una vibración muy baja o unos
períodos muy largos, y los cambios si se producen no son apreciables para un
sistema de mayor vibración (está fuera de escala temporal).
En el proceso de creación del órgano a partir de las células, hace falta
energía aglutinadora, que le dé Vida como Ente y que mediante la ley de
cohesión mantenga al órgano unido, y como la entropía disminuye, el equilibrio
exige aportar energía, como una energía
de creación del órgano, que se construye en base a una trama o contraparte
energética. Parece como si en el Universo existiese un balance o equilibrio,
donde la materia tiende al desorden y a liberar energía que se disipa en
expansión, mientras que las fuerzas cohesionadoras o creativas hacen disminuir
la entropía y para el equilibrio se debe aportar energía.
Seria un aspecto clave conocer el mecanismo por el cual la célula decide
inhibirse en el proceso defensivo, bien sea por interpretar que es un cambio no
agresivo o por otras causas. De hecho la evolución necesita esta actuación
selectiva, pues si no fuese aceptado ningún cambio no habría progresión, y es
posible que por ahí se haya creado una fisura por la que pueda degenerar el
sistema. Es lo que Darwin atribuía a la intervención del proceso de selección
natural, pero que en este caso se debería a la concurrencia de una inteligencia
rectora del proceso, que es lo que responde al cambio. Esto presupone la
existencia de la inteligencia propia de la materia, implícito en cada existencia
formada a partir de elementos simples y que se gesta en el momento del
nacimiento de un nuevo ser y en el instante de conferirle la Vida, por los
principios generales que rigen el Universo, lo que como se ha dicho comporta la
dotación de una cierta capacidad de registro-respuesta.
Podríamos hablar también de la inteligencia global de la materia como la
suma de todas las inteligencias de otros sistemas mas simples incluidos en el mayor,
y podríamos hacerlo extensivo al nivel de conciencia. De esto se deduce un
comportamiento de la materia más global, donde cada elemento cumple su parte, y
a su vez es integrante de otra parte mayor, y si nos atrevemos ahora a aplicar
analogías mirando hacia lo superior podemos ahora entender y ser conscientes de
la Universalidad del Alma individual.
A medida que van evolucionando más los seres simples, por su integración y
también por su intento reiterativo de adaptación al medio, se vuelven forzosamente
más inteligentes, es decir, aumenta su capacidad implícita de
registro-respuesta, y el sistema se vuelve más eficiente y a su vez más
sofisticado. Podríamos preguntarnos aquí lo siguiente, ¿puede darse en la
evolución un retroceso? Es evidente que un organismo, por el hecho de cambiar o
perder alguna de las capacidades que le conferían determinados atributos, que en el medio ya no necesita, tendría como
una incapacidad para abordar aquella situación que creara aquel atributo en su
tiempo. Pero es claro que no sería correcto considerarlo como un retroceso,
pues el ser evoluciona al mismo tiempo que evoluciona el entorno, y las
condiciones serán las adecuadas para el nuevo entorno. El hecho que se diera el
caso con carácter puntual, carece de importancia para la evolución, y su
influencia en el conjunto que es lo que importa sería despreciable.
Es interesante también estudiar la secuencia de estas adaptaciones en la
contraparte energética vinculada a toda sustancia material, (que recordemos no
es más que energía cristalizada) y que es la matriz de toda materia. Sucede que
los cambios ocurren de lo más sutil a lo más denso, yo primero pienso y luego
actúo o mi emoción me hace actuar, y esto es así por analogía con el proceso de
creación de los cuerpos, y los cambios evolutivos estarían imprimidos por la
inteligencia de la materia en la trama energética vinculada a las propias
células, la cual es como la plantilla que enmarca y contiene todos los códigos
de organización del ente vinculado y que se reflejan y resumen en el ADN como
molde arquetípico ya en lo denso.
Bajo esta premisa, y volviendo al tema del cáncer, cabría considerar
también que el mecanismo de replicación sin freno fuese motivado por un
apantallamiento u obscuración energética de la trama vinculada a la célula,
análogamente a lo que le sucede a la esencia espiritual al vincularse a la
materia, que queda oscurecida por una mayor densidad de ésta, y de hecho es
como una sombra que lo recubre o vela, impidiendo que fluya
En la obra de Alice A.Bailey, “La curación esotérica”, se señala también
como una de las causas del cáncer, la acumulación o bloqueo de energías en
determinado centro energético, y que producen una estimulación anómala de las
células de los órganos vinculados a determinados centros, y estaríamos
relacionando los problemas psíquicos o emocionales con
Hemos mencionado la existencia de varios sistemas defensivos que actúan
secuencialmente, me vienen a la memoria hechos comprobados, como el de que las
grandes desgracias se deben a la concurrencia de más de un factor, como podría
aplicarse y de hecho es así, al caso del cáncer. Nunca ocurren por una sola
causa; p.e. en el caso de un edificio si falla una vigueta, todo el sistema
tenderá a compensar y a absorber una parte de su función, y el equilibrio
global no se alterará. Aquí se puede hablar de un cierto comportamiento
inteligente del elemento “estructura” y que se debe en este caso al proyecto
del hombre, y aunque específicamente no se haya considerado, el sistema
reaccionará como un Todo unido.
Todo tiende a colaborar a mantener globalmente el equilibrio, y esto que a
primera vista puede parecer fútil, es de una extrema importancia a fin de
lograr la necesaria armonía en la
naturaleza, para permitir que todas las estructuras (árboles, rocas, etc.) se
mantengan y pervivan. Si el sistema fuese mucho más sensible, y no existiera
organización creativa, habría mucha mayor inestabilidad, y en definitiva no
existiría el mundo tal y como lo conocemos, los planetas chocarían, los árboles
se caerían y un montón de desastres más. Todas las estructuras tienen
implícitos unos mecanismos defensivos y también de adaptación (en este caso
depende de su capacidad de respuesta ante nuevas situaciones) que aseguran su
estabilidad y pervivencia dentro de unos márgenes, y que responden a leyes
básicas universales.
Así pues, es posible también que en la proliferación del cáncer, existan un
segundo o más fallos asociados al hecho que las células pasen a proliferar
masivamente, invadiendo tejidos sanos. Ocurre además como si el sistema
inmunitario no estuviera preparado en la afectación de un órgano vital, si bien
cabe considerar que si el mecanismo si no existe es porque quizás no ha sido
necesario su concurso hasta el momento en que se ha presentado esta enfermedad.
Los procesos evolutivos suelen ser lentos mirados en nuestra escala de tiempo,
y los cambios externos acelerados de la vida actual de la humanidad podrían
haber desbordado temporalmente el sistema adaptativo del organismo.
Lo expresado son razonamientos personales. Francesc Caparrós 25-07-2004
Notas:
1 – Es un hecho evidente que la característica más retacada, que ha
motivado el éxito de nuestra especie frente a otras, es la capacidad de
adaptación al medio, así como la inteligencia para modificar las condiciones
hostiles del entorno, facilitando así su pervivencia.