Sobre el Yo y la Conciencia.

 

 

El Yo donde habitualmente moramos es un reflejo del verdadero YO. Aparece como consecuencia del nacimiento de una conciencia incipiente, y su rol es permitir que en su ámbito de actuación pueda afluir la CONCIENCIA UNA. Para ello, debe evolucionar dentro de su ambiente ejerciendo la voluntad.

 

Cuando este Yo se vuelve autoconsciente y se mira hacia su verdadera naturaleza, adopta otro enfoque, creando un nuevo ámbito de actuación, en el que se volverá a producir fricción o interacción con su entorno, hasta lograr que fluya en este nuevo ámbito la Conciencia Una. Otra vez se volverá autoconsciente y reiniciará de nuevo el proceso ahora desde un escalón más alto.

 

Tres veces se hace la llamada en lo que es el vehiculo septenario de evolución humana, correspondiendo a los tres principios básicos, Actividad, Amor y Propósito, y la evolución sigue después en otros planos. Así la CONCIENCIA UNA puede manifestarse en todo el ámbito de la Creación, siguiendo el Plan divino.

 

Francesc, 29-05-2004, por cortesía de un Maestro.