Sobre la Mente humana. Francesc,
7-11-2004
Nuestra
mente concreta, o inteligencia en el plano físico, es lo más elevado que puede
producir la materia, aunque aún no hemos agotado todas sus posibilidades. Surge
por la acción de las energías del Alma sobre la parte energética del cerebro,
que es el órgano donde se concentra la mayor parte de células neuronales, y por
tanto donde hay más actividad. Esta mente, se desarrolla y estimula al
principio a través del deseo y de los instintos de supervivencia y de
perpetuación de
Una
característica principal de la mente humana, es la autoconciencia, es decir, no
solo tenemos conciencia de que suceden interacciones con el entorno, a nivel
físico, emocional y mental, sino que además somos conscientes de que tenemos
conciencia y también detectamos la de los demás seres humanos.
Otra
característica notable de nuestro cerebro es la flexibilidad, o capacidad de
adaptarse a otras situaciones con elasticidad, y esto está directamente
relacionado con la capacidad evolutiva del individuo. Finalmente podemos citar
la creatividad, el alto potencial de aprendizaje y la capacidad de
socializarse.
Su verdadera misión es:
-Asegurar la permanencia mediante el
éxito como raza
-Lograr un ciclo de vida suficientemente extenso para
la acción del Alma.
-Desarrollar la facultad
discriminadora (nace el Yo)
-Posibilitar la interacción grupal, nacen los
sentimientos, las relaciones, y las emociones en base al Yo.
-Interpreta y reacciona a los estímulos exteriores.
-Establecer los mecanismos para satisfacer las
necesidades.
-Dominar e integrar los tres cuerpos en los tres
mundos, mental, emocional y físico.
-Actuar como trasductor de las ideas o sabiduría
superior, estableciendo nexos con lo subjetivo.
En definitiva, es el instrumento para crecer, aprender
y evolucionar, como consecuencia de aportar comprensión de los procesos y
conciencia de sí.
Actúa mediante los siguientes
mecanismos:
-Analiza y automatiza las situaciones repetitivas,
evitando consumir recursos en aquellas situaciones en que no es necesaria
especial atención.
-Analiza los datos de nuevas situaciones, que compara
con los registros vividos, y que dan lugar a dos o más respuestas posibles:
-Si se ha producido una situación similar
anteriormente, responde automática o
consecuentemente. Esto depende de cómo se guardaron los datos; si la situación
vivida generó emoción o sufrimiento, se incorpora a la memoria del cerebro
primario, con respuesta automática, y si no es así, utilizará la razón para
adoptar la acción correcta según datos rememorizados.
-Si no responde a ninguna situación
vivida, intenta hacer inferencias y prever las situaciones posibles. Muchas
veces se equivoca, pues hay factores que no controla, no se han vivido o no se
conocen, y a veces simplemente sucede que la respuesta que era válida para su
época, ya no lo es para el presente, por los mecanismos de la propia evolución.
-Integra y analiza las sensaciones y peticiones que
recibe de los tres mundos, evocando respuestas que inducen actividad. La
pasividad ante una situación puede ser una respuesta activa, y hay que diferenciarla
de una falta de respuesta por bloqueo.
-Registra percepciones que proceden del lado subjetivo
o intuitivo, y las interpreta, y aquí es donde surge a menudo el error (ojo
mediums). El cerebro está acostumbrado a ver imágenes, y las interpretaciones
en base a su experiencia aprendida y a sus condicionantes personales pueden
deformar esta interpretación (si yo me pongo unas gafas amarillas, lo veré todo
teñido de amarillo).
El
pensar en cosas profundamente y el estudio, nos lleva a la mente abstracta,
donde somos capaces de imaginar cosas o situaciones futuras, establecer
deducciones o leyes que no son manifiestas, y reconocer relaciones o nexos
entre cosas aparentemente dispares. Esta mente abstracta está muy cerca de la
mente subjetiva, y el científico o el artista pueden a veces traspasar esta
barrera y alcanzar percepciones o revelaciones que según el grado de
entrenamiento y capacidad de su cerebro podrán plasmar en esa obra maravillosa
o en este descubrimiento revolucionario. Otra cosa son las intuiciones basadas
en sentimientos o presentimientos, que creo yo provienen de la conexión de
nuestro centro cardíaco con el Alma y plano Búdico.
Dentro
de la mente abstracta, se podría englobar la zona que se llama el inconsciente
colectivo, al que yo mejor llamaría subconsciente colectivo. A esta zona
podemos acceder y accedemos p.e. en momentos de euforia colectiva, o de dolor
colectivo, en esa idea que todo el mundo comparte o que surge espontáneamente
en varios puntos, véase 11-M. La mente detecta un ambiente distinto del que
habitualmente mora, y hace suyo este sentimiento, esta idea.
Cada
plano material tiene asociado su propio instrumento de percepción, que se va
desarrollando a medida que la evolución lo necesita, y así podríamos inferir
que los sentidos corporales primero existieron a nivel energético, y después se
empezaron a desarrollar en el plano físico. En el camino contrario, cuando un
sentido ya no es útil, se atrofia, pues la Vida optimiza y administra continuamente
los recursos, siempre va a tope para lograr el máximo rendimiento. De hecho,
las primitivas razas de la humanidad, y algunos animales, también tenían o
tienen muy desarrollado el sentido de la intuición, y es porque al no estar
sometidos a tanta tensión emocional o mental, existe un acceso natural a estos
otros sentidos. Es conocido que entre la gente sencilla han aparecido sanadores
intuitivos, mediums, místicos, etc. mientras que en nuestro actual desarrollo
mental han quedado excluidas comúnmente todas estas percepciones, que se
recuperan en los individuos altamente evolucionados.
En
consecuencia, ahora estamos en condiciones de vislumbrar que cuando una persona
actúa de determinada manera, su actuación en realidad está respondiendo:
3 Según los patrones mentales y emocionales adquiridos
en la etapa de socialización, y debemos tener muy en cuenta que en estos casos,
quien en realidad responde no es él (roles de poder, creencias, traumas,
respuestas inconscientes, etc.).
Si
logramos situarnos en el punto del observador, y tenemos en cuenta lo
antedicho, adquiriremos una profunda comprensión del otro ser, y veremos en él
a un hermano en otro estado de evolución, con otros recursos y otras
limitaciones que las nuestras. También hay que tener en cuenta que a menudo las
respuestas vienen propiciadas por estados carenciales del ser, por situaciones
de miedo, o por sobrecargas; no nos responderá igual una persona que acaba de
salir de una jornada de trabajo de 10 o 12 horas que la misma persona un domingo
por la mañana.
Si
toda nuestra conciencia está basada en las vivencias a nivel físico, cuando
llegue el momento de la muerte, lo único que quedará de nosotros es aquello que
hayamos logrado desbloquear o karma superado, más la esencia de lo aprendido. La
conciencia del “yo idea” donde habitualmente estamos centrados, desaparece en
el crematorio, mientras que la conciencia que podamos adquirir en los planos
abstractos y de la vida del Alma, permanece. En realidad, estamos allí
construyendo un vehículo nuevo que nos servirá cuando la evolución lo requiera
o simplemente cuando se alcance la consciencia que permita emplearlo. Este
vehículo tiene su espacio en un campo más amplio, el plano etérico planetario,
y esto podría muy bien ser expresado como “la gaviota que alza el vuelo” en
recuerdo del entrañable cuento de Richard Bach.
Artículo
complementario: Sobre la conciencia.