Sobre los conflictos.

 

 

 

Dedicado con todo mi amor a Maite y Koldo, estos hermanos reencontrados cuya sabiduría, abnegación y espíritu de servicio son un ejemplo vivo para todos aquellos que tienen ojos para ver y oídos para escuchar.

 

En nuestros días, se están difundiendo rápidamente las técnicas de resolución de conflictos, como una nueva herramienta que se nos brinda a fin de obtener la necesaria armonía que ha de servir de base para que asienten y se establezcan las estructuras y energías que sostendrán al nuevo Orden Mundial. Estas técnicas son de aplicación tanto a las relaciones interpersonales como a los entornos laborales, a los nuevos grupos de espiritualidad o a las relaciones entre las naciones.

 

Atendiendo a las enseñanzas del maestro Krishnamurti, debemos enfocar nuestra atención hacia la comprensión de las verdaderas causas del conflicto y siempre desde su origen más profundo. Estas causas, a menudo se mantienen ocultas tras lo aparente, donde habitualmente registramos o a lo que estamos sensibilizados. Una vez comprendidos los verdaderos factores implicados, se podrá tratar el conflicto desde su doble vertiente; causal y efectiva. En algunos casos no nos será posible actuar directamente sobre las causas por rebasar nuestras posibilidades o facultades en el tiempo, y por ello nos veremos limitados a tratar solo los efectos, lo cual solo supondrá una acción paliativa. Aún así, la comprensión del fenómeno en toda su amplitud lo convertirá en algo más llevadero y previsible, y los efectos indeseables serán menores.

 

Krishnamurti, atribuye el origen de los conflictos a nuestras propias carencias y limitaciones, a nuestra pasividad y falta de solidaridad y a nuestras acciones erróneas. A menudo actuamos con falta de coherencia con nuestra propia sabiduría interna y con aquello que nos dicta nuestro corazón, o con falta de comprensión hacia nuestros semejantes, y esto crea situaciones disarmónicas que nos rebotan originando conflictos. La opinión y posición del conjunto de un país, permite la aparición de conflictos internacionales que de otro modo quizás no llegarían a establecerse.

 

El conflicto es “de facto “ una liberación de fuerzas, como una erupción volcánica que provoca una distorsión en el medio y altera la armonía del entorno. La interacción es en este caso bidireccional, consecuencia de la respuesta del foco que recibe el impacto. Esta liberación de fuerzas es posibilitada por determinadas causas, a las que remite el notable maestro para lograr la resolución.

 

Para que se establezca un conflicto se necesita que exista una conexión entre dos focos. Esta conexión es de naturaleza Astral (deseos, expectativas, egoísmo, etc.), y surge como consecuencia de la actividad del yo inferior, tanto a nivel de individuo como de entes más complejos. Es evidente que “si yo paso de alguien a de algo” difícilmente se va a generar un conflicto entre estos dos focos, (dos no se discuten si uno no quiere).

 

A nivel de individualidades, el secreto, está en la respuesta que damos a aquello que recibimos y que enseguida personalizamos. En lugar de analizar de forma neutra lo que nos llega, debido a nuestros miedos, estados carenciales o por la falta de autoestima, lo consideramos como un ataque al yo, lo asociamos con el ego y respondemos con agresividad. Es evidente que si la opinión que tengo de mí depende de la valoración de los demás, y lo que recibo es un reproche o una crítica, me veré atacado en mi autoestima.

 

Este modo de actuar hace que engendremos fuerzas astrales indeseables (energías de baja vibración) que van saturando nuestro cuerpo emocional, y también el plano astral planetario, lo cual representa un mal uso de la cualidad de amor-atracción de las energías de la Inteligencia Una, y que tiene efectos a nivel global.

 

De esta manera, fruto de las frustraciones, de las carencias, de las interpretaciones erróneas, de las injusticias, de la falta de conciencia, del egoísmo y de las ambiciones o expectativas se van acumulando tensiones. Llega un momento en que hay demasiada energía acumulada, y el ente necesita liberarla, pues está excesivamente energetizado. En esta situación una chispa puede provocar la liberación intempestiva de toda la energía, inducida tanto por un mecanismo defensivo del propio ente, como por un fenómeno externo, como podría ser un procedimiento manipulador del que tenemos claro ejemplo todos los días en los comportamientos de determinadas personas, organizaciones y países.

 

También cabe considerar que si el ente se encuentra en una situación pasiva, es decir ha cedido todo su poder personal al entorno donde actúa y ha reprimido su expresión y capacidad de decisión, puede verse inducido a un proceso de alteración o enfermedad consecuencia de la sobre-estimulación energética de los órganos dependientes del centro donde se acumula la tensión, que a nivel humano suele ser el plexo solar. Se podría decir que esta inhibición voluntaria traslada el campo de batalla del plano externo al plano interno, con lo cual queda enterrado pero sigue “vivo”, y sus efectos son aún más peligrosos y duraderos, pues se manifestarán a largo plazo, sus consecuencias serán profundas y resultarán enmascaradas  las verdaderas causas de las alteraciones.

 

Los manipuladores, son en realidad una genuina expresión de la magia negra, consciente o inconscientemente, pues la máxima expresión del mal es de hecho la separatividad. Estos hermanos del otro lado son maestros en el arte de dominar, liberar y dirigir estas energías acumuladas en la dirección que sirve a sus propósitos, sin que aquellos que son el vehículo de estas manipulaciones se enteren en realidad de la película que están representando.

 

El estado de vivir armónico que nos evitará conflictos va asociado a no acumular energías negativas (generalmente auto engendradas), y esto se logra  creciendo y adquiriendo conciencia. Cuando somos capaces de ver las cosas con amplitud, subjetivamente, cuando el ser humano deja de polarizarse en los estímulos más burdos, el deseo se vuelve más selectivo y empieza a dedicarse a tareas mas creativas que generarán otro tipo de sustancia emocional y mental, hasta que este campo sea claro como el agua, y se trasmuten esas energías turbias que generalmente constituyen la fuente de sufrimientos del ser.

 

Un efecto paralelo, consecuencia de purificar las energías del campo astral, es el de reducir considerablemente la energía disponible para los manipuladores, que ya no pueden manejar tan abiertamente a las masas cuando estas recuperan su poder, conciencia y capacidad de decisión.

 

También son fuentes importantes de conflicto los desequilibrios entre regiones o naciones, pues la humanidad explotada o reprimida acumula tensiones que pueden dar pié a un conflicto si alguien las sabe encauzar debidamente. Las revoluciones son la expresión más genuina de las fuerzas acumuladas durante tiempo por la humanidad pasiva, y constituyen el combustible para que la situación explote cuando aparece un iniciador, o sea aquel ser consciente que prende la chispa. Está claro que para progresar, el individuo debe tener cubiertas sus necesidades básicas y las de su familia, de otro modo se frena su evolución y se crean fuerzas instintivas, cuya expresión es también generalmente incontrolada.

 

A nivel internacional o de grandes empresas, el conflicto es generalmente desencadenado por intereses vinculados al afán de riqueza o de poder, y a menudo se involucra a la población manteniendo ocultas las verdaderas causas. Para poder desencadenar el conflicto se establecen unas justificaciones sesgadas que posibilitan liberar a “los demonios” impunemente en la dirección deseada. De esta manera al pueblo se le mantiene en la ignorancia y se le manipula.

 

El “como” afrontar una situación de conflicto establecida, a efectos de su normalización, dependerá de la verdadera causa desencadenante. Si este persiste, debe de establecerse un elemento mediador que goce de la confianza común a fin de restablecer el flujo de energías entre las tres partes, usándolo como puente. El mediador nunca deberá aportar la solución, pues su visión será objetiva y por tanto inadecuada, y por ello debe esforzarse para que las partes alcancen un punto de consenso. Su método será basado en clarificar los puntos de vista de ambos focos, logrando que alcancen una comprensión más global y subjetiva de los puntos de vista y objetivos de la otra parte.

 

Una mediación efectiva requerirá tener mayor poder que las dos partes en conflicto, significando por poder un cierto ascendente sobre las partes, que puede ser material o cultural. También es necesario que existan conexiones o relaciones bilaterales. Desgraciadamente, en muchas de las intervenciones a nivel internacional esta mediación es defectuosa por existir intereses cruzados. Esto puede llevar a la mediación a ser una nueva fuente de tensiones futuras al imponer cínicamente su voluntad, cuando debiera aportar solo armonía y neutralidad.

 

Una mediación honesta actuará en el sentido que las partes vean subjetivamente y comprendan las razones y verdaderos objetivos del otro, y pondrá énfasis en el hecho de que con cualquier conflicto a la corta o a la larga se pierde, mientras que en una resolución pacífica ganan todas las partes. En los casos de grandes empresas, el mediador puede ser el propio gobierno o sus órganos de administración, y en el caso del individuo podría ser un familiar o amigo que sea estimado por ambas partes.

 

Aunque desconfiemos del altruismo de esta humanidad, no hay que olvidar que la evolución de todos los entes está incluida dentro de la evolución de un Ente mayor, y a la corta o a la larga se reconducirán las cosas o lo que es lo mismo, se equilibrarán las energías, aunque sea a costa de malgastar aquellas que son necesarias para la evolución. La consecuencia de una falta de armonía, es que se generará más sufrimiento para todos, que probablemente repercutirá en los más débiles. La evolución mayor no puede parar, y reacciona como nuestro cuerpo cuando enferma. 

 

La vía deseable para prevenir los conflictos es la culturización del pueblo, el acceso a la educación, el logro de la autosuficiencia y la instauración de un mínimo equilibrio vital, para que todos los individuos disfruten de una cierta estabilidad en su medio y puedan desarrollar sus potenciales. Evidentemente, esta vía no es la que fomentan algunos países desarrollados, pues les van bien las situaciones de carencias que hoy constituyen una mano de obra barata que explotan mediante salarios ínfimos y que mañana controlarán después de empobrecerlos mediante la dependencia tecnológica y de medios. Entre estas dos situaciones, hacen su agosto las empresas de armamento, encargadas de suministrar herramientas para la pervivencia de los corrompidos gobiernos dictatoriales que perpetúan esta situación. 

 

Esta línea de acción debe pues desarrollarse internamente en los países a través de organizaciones neutrales, tipo ONG o similares, a través de acciones encaminadas a culturizar, a proporcionar medios básicos y a fomentar la Nueva Espiritualidad, teniendo bien presente que es difícil que esta florezca mientras al individuo le falta lo básico.

 

Es necesaria también una sensibilización efectiva dentro de los países desarrollados hacia la solidaridad con el tercer mundo y países en evolución, a fin de concienciar a los gobiernos y cambiar en lo posible las directrices de especulación y materialismo. Si el pueblo occidental ejerciera su poder con plena consciencia, las multinacionales deberían revisar sus estrategias, y el mundo cambiaría. Estos procesos deben ser llevados a cabo gradualmente, ganando esa pequeña batalla cada día, y hay que usar la inteligencia, pues “al toro no se le puede ir de frente”.

 

La responsabilidad es de todos, pero especialmente debe ser asumida por aquellos individuos con principios firmemente establecidos que son conscientes de los problemas del mundo, pero que a menudo no se pronuncian por comodidad, por inercia e incluso por miedo. Sensibilizar a estas almas es una de las tareas a asumir por aquellos que son conscientes de la existencia del mundo causal o subjetivo (grupo de servidores del mundo). La potencia lograda por un grupo de personas sirviendo al mismo fin es muy grande, y una vez creada una masa crítica ningún gobierno puede dejar de tener en cuenta la opinión de esta parte de la población.

 

La principal arma que emplean los manipuladores es la del miedo y la inercia por un relativo bienestar, frente a la concienciación y altruismo que seria necesario para equilibrar al mundo. Tenemos miedo de perder nuestro estatus, nuestro puesto de trabajo, etc. Como los países con carencias quedan lejos, estas situaciones injustas no se viven como propias, y a menudo  acallamos nuestras conciencias con estas monedas que entregamos en limosna o esa donación anual que desgrava, e indirectamente con nuestra pasividad consentimos en que la situación se perpetúe. Lo que de verdad se necesita es un aumento global de la implicación responsable y de la concienciación, el planeta lo necesita, y la clave la tenemos todos y cada uno de nosotros.

 

 Respecto al conflicto individual, en la familia o en el trabajo, la situación es creada por los propios mecanismos de conducta, a través de las proyecciones, el egoísmo y la falta de comunicación eficaz entre las partes. En ambos casos, se suele cerrar el canal de comunicación y cada foco mantiene su postura frente al otro, lo que imposibilita que se alcance una situación de equilibrio. En el trabajo, el conflicto suele surgir al aparecer consideraciones de tipo personal en lo que debiera ser un ambiente estrictamente profesional. Esto tiene lugar a través de las expectativas y de las implicaciones personales, a menudo creadas por la presión y por la política de las propias empresas.

 

La intervención de un mediador puede ayudar también en estos procesos, pero otra vez su función debiera limitarse a comprender los puntos de vista de ambos focos enfrentados, y con su perspectiva global establecer un diálogo con cada una de las partes. Esto arrojará luz sobre los aspectos que responden a interpretaciones personales y los sustituirá por otros más cercanos a la realidad. Automáticamente, al arrojar luz sobre los puntos de bloqueo se empiezan a disipar las fuerzas emocionales, con lo que la tensión bajará significativamente y será posible un acercamiento.

 

De esta manera se liberarán los bloqueos en la comunicación, y paulatinamente se irán restaurando los flujos de comunicación que permitirán un acercamiento y comprensión que redundará en una reconciliación o en un acuerdo, o bien en un replanteo de la situación si se llega a la conclusión de que definitivamente los caminos divergen.

 

En definitiva, concluiré que en un estado de armonía, de conexión con la vida y en plena consciencia del ser, en el que cada uno ejerza el propio poder y responsabilidad personal, es difícil que se genere un conflicto, y nuestra acción, cual bálsamo vivo contribuirá a extender la necesaria equidad y paz mundial.

 

Francesc 31-03-2005