Fragmento del libro Blanco  de  Ramtha:

 

Estudiante:....., pero tengo otra pregunta acerca del karma. Me han enseñado que la razón por la que ciertas cosas suceden a la gente tales como asesinatos, robos o accidentes es porque son culminaciones kármicas para nivelar algo que hicieron en una vida pasada. Me gustaría saber qué tienes tú que decir sobre las leyes del karma.

 

Ramtha: Para que tú lo sepas y todos lo entendáis: lo que vosotros llamáis «karma» no es la ley de Dios; es la ley de aquellos que creen en ello. Desafortunadamente, hay multitudes que creen en esta doctrina, y están luchando arduamente para alcanzar un entendimiento ilusorio llamado perfección. Y ellos creen que, sea lo que sea que hayan hecho en la vida, deberán volver y pagar por ello en la próxima. Todo cuanto les ocurre lo atribuyen continuamente a la culminación kármica. Pero esa es una explicación muy pobre de la vida, maestro, ella se merece mucho más que eso.

 

Las leyes del karma son, de hecho, una realidad, pero sólo para quienes creen en ellas. Las únicas leyes que existen son aquellas que tú permites que sean efectivas en tu reino. El auténtico dador de las leyes es cada entidad soberana, pues cada persona posee un ego que acepta la verdad; y todo aquello que él llame verdad, cualquier cosa que cree como ley dentro de su ser, así será. Por eso, mediante las creencias y el entendimiento alterado, muchas personas han determinado para sí mismas las leyes del equilibrio y la perfección.

 

Si tú eliges creer en el karma, ciertamente estarás en manos de tu propia creación por haberle dado poder a esa creencia. Y por supuesto, será efectiva en tu vida. Entonces, ciertamente volverás una y otra vez para anular o glorificar lo que hiciste en una vida anterior sobre este plano.

 

Yo no reconozco el karma o la perfección, ya que las veo como limitaciones, no como gratificaciones. Aquellos que están luchando por la perfección a través de las restricciones del karma, nunca alcanzarán aquello por lo que luchan. Pues mientras están culminando un karma, estarán creando otro, no importa cuántas vidas vivan, ellos nunca alcanzarán un estado de Ser, un estado de Dios, ya que estarán continuamente inmersos en el estado de deber y no en el de recibir. Y no existe tal cosa como la perfección; sólo existe el Ser. En el Ser de la vida todas las cosas cambian y evolucionan cada momento, por eso, nunca podrá establecerse un estado de perfección.

 

Yo sólo reconozco el Ser, el cual carece totalmente de las leyes e ideales que impiden la transformación del Yo, Dios. En el entendimiento del Ser, no hay nada que debas hacer en la vida, excepto lo que tú quieras hacer. Si quieres aceptar las enseñanzas del karma, entonces, esa es tu elección y tu creación para tu propia experiencia. Pero date cuenta, maestro, de que tú has creado para ti mismo las ilusiones del poder limitado y el castigo. Ese es tu destino por haber aceptado lo que llamas karma, ser prisionero de tu propio pensamiento limitado.

 

Tú eres un alma y un espíritu libre, maestro. Eres libre de crear y experimentar al momento cualquier verdad, cualquier realidad, cualquier ilusión que elijas; y en cualquier momento que lo desees puedes recrear ese sueño, porque tienes el poder ilimitado de hacerlo.

 

El karma no existe, el deseo sí. Y el deseo es muy voluble, puede hacer y ser cualquier cosa en cualquier momento que lo desee, y puede cambiar de opinión a mitad del proceso.

 

Cosas como el asesinato, los accidentes y los robos no son castigos, maestro; no son 'liquidaciones' por algo que hiciste anteriormente. Tú los has creado como resultado de pensamientos y experiencias que has contemplado. Tampoco son circunstancias eternas. Así, en un mayor entendimiento, no son cosas terribles; retrospectivamente, son grandes maestros.

 

Tú podrías ver la matanza de diez mil inocentes y decir: '¡Oh, qué desgracia! ¿Por qué no lloran los ángeles por esta atrocidad? ¿Por qué cantan a la gloria de Dios?' Porque no se han limitado creyendo que la vida acaba. Saben que aquellos que son sacrificados inmediatamente alcanzan el 'cielo', como lo llamáis vosotros, para un mayor aprendizaje y más experiencias, lo que yo llamo aventuras. Y aunque tú entierres diez mil cuerpos y llores por ellos, Dios nunca llora. Por eso siempre amanece cada mañana.

 

¿Quién supones que crea tu destino? Muchos creen que es algún soberano que manipula a todos y por cuya causa ocurren todas las cosas, ya que eso quita de sus espaldas la responsabilidad de sus propias vidas. Pero eres tú quien controla tu propio destino. Tú eres el creador de cada momento de vida gracias a lo que piensas y sientes en este momento. La única cosa que debes aprender es que este momento, este ahora, es verdaderamente continuo y perpetuo. Y en la continuidad del Ahora, cada momento es nuevo, completamente nuevo, maestro. No es el cautivo del ayer; es el Ahora que tú creaste para que tu sueño del mañana se convirtiera en realidad. Por eso, eres libre de hacer cualquier cosa que desees en este momento. Ese es el amor del Padre por ti: la libertad y el poder que te ha dado para crear cada momento de nuevo.

 

Nadie está gobernado por el pasado. Nunca tienes que pagar por lo que hiciste hace un momento o hace un milenio. En el momento mismo que lo hiciste, ganaste conocimiento y te diste cuenta del bien y de la utilidad de haberlo hecho.

 

El pasado es simplemente un momento del ahora que fue experimentado y ya no existe. El único peso que tiene sobre el presente es que tú ya aprendiste todo lo que podías aprender de él. Así, te ha provisto de la sabiduría para crear este momento con el máximo de tu capacidad, de acuerdo con tus propios e íntimos procesos de pensamiento y tus planes determinados.

 

El pasado está acabado, maestro; ya no existe. El pasado vive dentro de ti en este ahora, sólo como sabiduría. Eso es lo que él ha ganado para ti. Por eso, en este momento, eres lo más grande que hayas sido nunca en todas tus vidas. Porque en este ahora has progresado más hacia el conocimiento que en el ahora de ayer. En este momento eres la acumulación total de todo tu conocimiento, el conocimiento adquirido a través de la experiencia y la experiencia obtenida a través de la virtud llamada vida. Y cada momento que te expresas estás creando otra vez una nueva aventura hacia la emoción y las perlas de la experiencia llamadas sabiduría.

 

Sólo existe el Ser de este Ahora, maestro. Lo único que importa es el ahora. Tú eres producto del ahora. Tu vida es vivida en el ahora. Tu futuro se crea en el ahora. Vivir verdaderamente como el Ser en este ahora es vivir sin leyes ni reglas ni regulaciones que impiden la expresión y la expansión del Yo. Cuando tú vives como el Ser, la única cosa que realmente importa es el ahora. No el pasado ni el futuro, sino el ahora, porque es ahí precisamente donde vive Dios.

 

Cuando te des cuenta de que el ahora es todo lo que siempre ha existido, inevitablemente elegirás vivir tu vida de tal manera que en cada momento vivirás la aventura que los sentimientos de tu alma te urjan a realizar, y experimentarás todo aquello que nunca hayas experimentado para extenderte hacia una sabiduría incluso mayor.

 

No has vuelto a este plano para enmendar ciertas cosas, las que ni siquiera puedes recordar, o para hacer otras que se supone debes hacer y que nadie podría decirte nunca cuáles son. Y encima te dicen que te esfuerces por conseguir la perfección. ¿Cómo puedes conseguir algo si estás en continua confusión?

 

Has vuelto aquí totalmente por tu elección y a través del cuerpo que elegiste. A partir del óvulo de tu madre y del esperma de tu padre creaste tu cuerpo con el propósito de expresarte en este plano de ilusión creativa. No has vuelto para saldar algo que hiciste anteriormente, sino más bien porque querías evolucionar a través de la masa y completarte en las emociones que se ganan al experimentar este plano.

 

Estás aquí para aprender que donde quiera que estés, estás ahí por la única razón de que quieres estar ahí; es tu voluntad estar ahí. Estás aquí para conciliar la sabiduría y aplicarla dentro de la plataforma de la vida. Estás aquí en esta vida —y en cuantas más otras vidas desees estar aquí para representar esta ilusión y experimentar todo lo que tu alma necesite para poder realizarse en la sabiduría. Y cuando hayas obtenido el rico vapor de la emoción de tus experiencias sobre este plano, ya nunca más necesitarás o desearás volver aquí. Y sólo tú determinas cuándo has acabado aquí, nadie más. Estás aquí, maestro, para convertirte en Dios. Y para eso, debes quitar de tu ser toda ley, toda creencia dogmática, toda práctica ritualista, y ser ilimitado en tus procesos de pensamiento. Si deseas libertad de expresión ilimitada, un cuerpo que nunca muera, y la paz y la alegría de ser, sabe que la vida que estás viviendo es completamente ilimitada. Cuando sepas eso, en eso te convertirás; porque cualquier cosa que desees y cualquier cosa que conozcas como verdad en tu ser, así será. Esta es la única ley que necesitas aceptar dentro de tu reino.

 

Sabe que nunca tendrás que pagar por lo que hayas pensado o hecho en estavida o en otra, siempre y cuando te perdones por ello. El perdón de uno mismo es el acto divino que remueve de tu alma la culpabilidad y el juicio del Yo que limitan la expresión del Dios que eres. Sabe que cuando te haya perdonado a ti mismo, esta vida y las que van a venir serán simplemente para experimentar ser una parte del Ahora que es el futuro de todo lo que es. Sabe que eres eterno, que nunca has fracasado, y que el único error que has cometido es creer que has errado.

 

Ámate a ti mismo, maestro. Y escucha lo que te dice el Yo, lo que necesita sentir, y entonces entrégate a ello de corazón hasta que te aburras.

 

El aburrimiento es una señal de tu alma de que has aprendido todo lo que había que aprender de una experiencia y de que es hora de pasar a otra aventura. Cuando escuchas solamente a los sentimientos que hay dentro de ti, entonces eres libre de convertirte al momento en cualquier cosa que desees convertirte. Y sabe que nunca debes someterte a ninguna ley, ninguna enseñanza o ninguna entidad. El Ahora y los sentimientos que obtengas de él, es todo lo que realmente importa.

 

No tengas leyes, maestro. Lo cual no equivale a ser imprudente. Sólo quiere decir que el verdugo va a quitar la soga de tu cuello y te va a dejar respirar. Cuando te apartas de las leyes del dogma y las creencias limitadas, entonces te estás permitiendo ser la libertad y lo ilimitado que Dios es. Entonces puedes ser simplemente el poder que eres de crear y regenerarte a ti mismo y a la vida. Entonces la razón por la cual estás aquí no es la de compensar a alguien por cualquier cosa que le hayas hecho, sino más bien porque quieres vivir. Y esa aventura se despliega momento a momento. Vive y sé feliz. Eso es lo único que el Padre te pide que hagas.

 

Fuente :EL LIBRO BLANCO. RAMTHA Para descargar de Internet. “ELEVEN”, Biblioteca del Nuevo Tiempo . Adherida a: Directorio Promineo:  file:///C:/Documents%20and%20Settings/usuario/Mis%20documentos/Nueva%20Era/Publicar%20en%20web/www.promineo.gq.nu