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UN CONSEJO.
Avanzad tranquilamente, en medio del ruido y de la agitación, y recordad la paz que puede existir en el silencio. Sin alienación, vivid mientras podáis en buenos términos con todo el mundo. Decid suave y claramente vuestra verdad, y escuchad a los demás, incluso al simple y al ignorante, que también tienen su historia. Evitad a los individuos ruidosos y agresivos, que son una vejación para la mente. No os comparéis con nadie: Podríais volveros vanidosos. Siempre habrá mayores y menores que vosotros....
Disfrutad de vuestros proyectos tanto como de vuestros logros; interesaos siempre por vuestra carrera, por modesta que sea: es una auténtica posesión en la prosperidades cambiantes del tiempo. Sed prudentes en vuestros asuntos, que el mundo está lleno de engaño.
Pero no seáis ciegos respecto a la virtud que existe: hay individuos que buscan grandes ideales, y por todas partes la vida está llena de heroísmo. Sed vosotros mismos.
¡ Sobre todo, no simuléis la amistad !. Tampoco seáis cínicos en el amor, ya que es tan eterno como la hierba frente a cualquier esterilidad o desengaño.
Aceptad con benevolencia el consejo de la edad y renunciad con donaire a vuestra juventud. Id fortaleciendo la prudencia de la mente para protegeros en caso de súbita desgracia. Pero
¡ no os entristezcáis con quimeras ! . Muchos miedos nacen del cansancio y de la soledad.....
Más allá de una disciplina sana, sed bondadosos con vosotros mismos. Sois hijos del universo, igual que los árboles y las estrellas: tenéis derecho a estar aquí,
y tanto si os parece claro como si no, sin duda el universo se desarrolla como debe. Quedad en paz con Dios, cualquiera que sea el concepto que tengáis de él, y sean cuales sean vuestros trabajos y sueños, conservad en el ruidoso desconcierto de la vida, la paz en vuestra alma. Pese a todos, sus penosos
afanes y sus sueños quebrantados, el mundo es bello.
Tened cuidado Tratad de ser felices.
Encontrado en una antigua iglesia de Baltimore en 1692. Autor desconocido