Una Filosofía de lo Universal
Por
Omraam Mikhael Aivanohv
Este pequeño libro del Maestro búlgaro nos presenta con
su habitual estilo de sencillez y pleno de amor, una visión desde el punto de
vista esotérico-espiritual de los principales tópicos de la sociedad y los
retos que se presentan al hombre buscador de sus orígenes.
Como en otras obras del citado autor, la presente obra es
un compendio de algunas de las enseñanzas orales impartidas por el Maestro, que
fueron recogidas por sus discípulos en una colección de 31 libros, editados por
editorial Prosveta a precios muy asequibles.
El libro se inicia con una reflexión sobre las formas de
relación de los discípulos, y las enseñanzas y contenidos de que se pueden
valer. Aborda un análisis de lo que es esotérico y exotérico en las religiones
y del aspecto materialista en que nos solemos desenvolver, y analiza el
concepto de secta y esclarece el abuso que se ha realizado de esta palabra, al
incluir en un mismo calificativo a todo lo que se apartaba de las religiones
oficializadas.
Aborda también cual es el campo de la evolución y enfoca y
esclarece las metas espirituales del hombre, para a continuación dedicar un
apartado sobre las religiones y su destino, poniendo de manifiesto su evidente
cristalización y falta de adecuación a las necesidades espirituales de la
humanidad actual. Ya se avanza en el libro la necesidad de una profunda
renovación de estas religiones, que actualmente parecen haber retrocedido a un
alto grado de inmovilismo y cerrazón, cuando lo que se echa a faltar es una
religión universalmente válida, abierta y permisiva a todos los aspectos de
manifestación.
El tema de la reencarnación es tratado de una manera
simple y lógica, planteando interrogantes sobre la validez de los criterios
católicos en este asunto, aunque me permito disentir del ejemplo que expone el
autor sobre la acción del karma incluida en el evangelio y que parece
preconizar el ojo por ojo para las malas acciones. En mi opinión no hay
castigo, y si aprendizaje de los errores. Es claro que a veces este aprendizaje
requerirá revivir una situación creada por el hombre, pero como consecuencia de
la evolución, nunca como castigo, pues en el reino del Padre no hay culpa, solo
inexperiencia, no hay oscuridad, solo falta de luz.
Hacia la mitad del libro entra a razonar sobre la
naturaleza de la divinidad, y su expresión a través de todas las criaturas
vivientes, y finalmente expone la necesidad de un nuevo modelo de relación
entre humanos, y de una nueva sociedad, basada en la fraternidad y en el
compartir, exhortándonos a tomar consciencia de la unidad de todos a nivel
espiritual, y a actuar con responsabilidad en esta nuestra madre Tierra.
En definitiva, un libro muy recomendable para esclarecer
ideas y ampliar nuestra perspectiva.