DESDE MI CORAZÓN

Editorial Abadia

 

Hellen Flix, 10-2005

 

Antes de nada, quiero advertir al lector que debe considerar estas líneas desde el punto de vista de que siento que existe una sintonía entre la autora y yo, probablemente motivado porque ambas almas están cualificadas por la misma energía (Rayo), aunque no ocurre así a nivel de personalidad. Esto hace que cuando leo sus obras, exista una afinidad con los contenidos que hacen que rápidamente integre su punto de vista, e incluso reconozco en la obra etapas que yo mismo debo trascender. Por ello puede que mi opinión esté coloreada por esta afinidad.

 

Es este un libro a “corazón abierto”, que es el mejor legado que nos puede hacer la autora. En él, nos pone en contacto con su sabiduría, y no me refiero al conocimiento analítico-deductivo adquirido mediante su brillante equipo mental, sino al adquirido a través de sus vivencias y experiencias asimiladas, que es en definitiva lo único que sirve a nuestra alma y por ello al espíritu que se manifiesta a través nuestro. Quisiera aquí que se valorara a nuestra mente como una gran herramienta al servicio de la Vida en lugar del centro de esta, análogamente a como lo fueron los sentimientos en etapas anteriores, cosa que fácilmente confundimos.

 

Lo que sirve a la Vida es la experimentación y la conciencia que a través de ella adquirimos, y Hellen nos abre su corazón a esa experiencia y nos muestra con toda humildad su transformación personal, tan sabiamente señalada por sus maestros al llamarla “pequeña estúpida”, en la que significaban que sus procesos mentales, sus conceptos, eran una cortina que le impedían ser ella misma. El milagro ocurre ahí, en esta experiencia con los nativos, donde finalmente su corazón se abre para adquirir una dimensión planetaria, una consciencia de la “naturalidad” del que todos somos una parte. Se deduce, que cuando estamos así conectados, nuestro alcance, nuestro ámbito de influencia se amplia y se amplia, aumentando significativamente nuestra fuerza y potencial, pues nos apoyan todas las fuerzas de la naturaleza, como  ensanchamiento de nuestra realidad.

 

A través del mensaje del libro, podemos imaginar al hombre occidental, aislado por las emociones, empequeñecido por su círculo mental, creando un sistema cerrado que se auto alimenta, manteniendo su cascarón con el que viaja a todas partes, para preservarse del miedo acumulado o intrínseco que le tiene atrapado. Esto limita mucho su ámbito de experimentación, en un medio donde las posibilidades son infinitas, si lo comparamos con el nativo, más integrado con la Madre naturaleza. No es de extrañar, que los nativos sean mucho más intuitivos que los humanos, y que dispongan de potenciales que este desea con afán. Ese deseo es en sí otro error, pues esas cualidades ya nos han sido dadas a todos, y únicamente nos limita la realidad que nosotros mismos creamos.  Precisamente eso es lo que se debe trabajar.    

 

Nadie espere en este libro emocionalidad o sentimentalismo que en una primera lectura el título puede sugerir, las energías de Hellen no dejan que caiga en estos términos, y cuando expresa sentimientos, lo hace  al más alto grado; el amor que expresa el libro no es algo fabricado por el ego, es algo que fluye a través de…..

 

 Es cierto que se retrata el lado humano del amor, en la vivencia de Tahiri y Victor, amor posteriormente idealizado. Nos muestra como Víctor se enamora del ideal, en lugar de vivir la experiencia, aunque Víctor sabe, que lo que Tahiri siente es una proyección, que ella ve en él una puerta que le facilitará salir de su entorno y acceder a otro tipo de vida que ella desea experimentar.

 

Comete un doble error Víctor, primero al negarse esta experiencia por sus miedos y posteriormente al quedarse apegado al ideal, ideal que no se atrevió a vivir. Ello nos presenta todo un ejemplo de lo absurdo de nuestro comportamiento en algunas ocasiones. Hay acontecimientos en nuestra vida, que son encrucijadas, marcan un antes y un después, por esto debemos ser conscientes y actuar en consecuencia, aunque erremos en nuestra apreciación, es mejor equivocarnos que como enseña el libro, quedarnos toda la vida atrapados en aquello que pudo ser y que no fue.

 

Queda también claro que la acción de Víctor, frenó la posible evolución de Tahiri, lo que es extrapolable a nuestra responsabilidad con nosotros mismos y con nuestras relaciones. La proyección de Tahiri, es un reflejo de la misma trampa que se ofrece a nuestras almas, que en su impulso por evolucionar y experimentar se sumergen y confunden con la propia experiencia, perdiendo de vista su propia realidad, su propio origen. También es una muestra de lo que ocurre con las poblaciones nativas, diezmadas por el deslumbramiento de las apariencias y las falsas luces de la civilización occidental,  exceptuando a sus hombres sabios y discípulos, cuyo “centro” se apoya en la realidad y que sonrien indulgentemente ante los intentos occidentales de civilizarlos.

 

Sin embargo, pienso que es  éste un paso necesario, una Ayahuasca que hay que tomar; un tránsito evolutivo que debe integrar el conocimiento acumulado desde los antiguos lemures, con su dominio y control del medio, a los atlantes que desarrollaron la sensitividad y las emociones, hasta la actual raza básicamente mental. Pero antes de llegar al mentalismo puro, hay que incorporar la sabiduría de aquellas evoluciones, y por ahora nuestro estado evolutivo está sumergido aún en la emocionalidad y la separatividad discriminatoria del ego, creado por el destacar y la actividad del principio mental. Hay que ver cada etapa como la expresión de un principio divino y ser conscientes del guión que se está desarrollando (o etapa evolutiva).

 

El peligro de que nuestra evolución siga una rama separada del troncal evolutivo común están señaladas en el anterior libro de Hellen titulado Thor el Iniciado, que cronológicamente prefiero situar después de este volumen que ahora nos ocupa. Thor nació desde la Visión de su Alma, podría decirse el aspecto Padre, mientras que “Desde el corazón” nace del corazón de la “Madre”. Sin embargo, como bien apunta Gaspar Coll en su acertado prólogo,  faltaría un tercer libro, que tratara del “Hijo”como nexo, o sea del fruto de la unión en la sabiduría, el que nos relatara como el hombre marrón, habiendo experimentado todo, siendo plenamente consciente e integrado, detecta en él esa presencia latente, silente, que lo interpenetra todo y vuelve su mirada hacia su verdadero y único origen para recoger su herencia, primero en plena consciencia, después en plena Seidad. 

 

En todo este proceso, el hombre debe intentar sentir ese hálito divino, y debe entender como señala Gaspar Coll que esas etapas de reflexión, de recapitulación, son simplemente unos intervalos entre ciclo y ciclo, entre respiración y respiración reflejo del palpitar de ese corazón central que todo lo mueve  y que ha permitido que sea realidad una obra como esta, para aquellos que quieren ver, para aquellos que quieren escuchar…. En esos momentos, se replantea nuestro futuro y se asimilan nuestras vivencias, son momentos mágicos y nosotros los vivimos con confusión ! Aprender a reconocer estas transiciones y vivirlas en plena consciencia como hace Noemí, seria un gran logro para nosotros.

 

Las dos vidas que se retratan en el libro, muestran dos aspectos de una misma vida, y como felizmente sale airosa la parte que apuesta por seguir el pulso de la vida, la parte positiva. Todo se nos presenta como dualidad,  para que podamos ejercer nuestro libre albedrío, utilizar correctamente la mente y adquirir consciencia, que es nuestra responsabilidad.

 

Si reflexionamos sus contenidos, creo que este libro destila conocimiento en gran manera.

 

Namasté Hellen.

 

Francesc.

 

Nota adicional:

 

1 Es impensable como Noemí mismo expuso, plantearnos ahora el volver hacia atras e intentar vivir como los nativos. Los mismos Tlahtoani y Wahchewin indican claramente que se necesita extraer la sabiduría que se halla tras de cada religión, tras de cada cultura, para incorporarla a nuestra civilización (nunca para ser utilizada con fines egoístas). De esta manera, aquellas vidas, aquellos sacrificios fructificarían en la nueva humanidad y revivirían, de la misma manera que el vegetal absorbe al mineral, pero en otro espacio. Esto ampliaría los potenciales de la humanidad a una escala inimaginable, pues la evolución es en espiral, y la deuda kármica quedaría así salvada. Ahora, estamos en deuda con nuestros antecesores, no podemos defraudarlos, ellos ya han hecho el sacrificio para nosotros.

   

2 Cuando hablo del hombre, me estoy refiriendo a ambos sexos, pues es un hecho que no hay hombres ni mujeres, solo hay seres humanos que adoptan uno u otro polo para mejor vivir las experiencias que les son necesarias para su evolución.