GALPI EL CHAMÁN
Editorial
Abadía
Por Hellen Flix
En este nuevo libro, Hellen Flix nos narra sus
vivencias y experiencias desde la niñez, narrando y explicando
cada etapa con sencillez pero con riqueza en su contexto, es decir, en la etapa de niñez con ojos y expresión de niña y
análogamente en su juventud. Quizás esto sea posible porque Hellen en
el fondo no ha dejado nunca de ser niña y jovencita al mismo tiempo, es decir, como si integrara perfectamente en ella esas diferentes etapas y de esta manera cuando ha de tratar con alguien se pone inmediatamente a su nivel logrando un nivel de empatía adecuado.
Sorprende que una persona
haya vivido tantos eventos y haya sido capaz de integrar los distintos mundos y culturas.
Pero sé que Hellen es una persona con una capacidad
especial y también sé que no nos narra todo lo que sabe. Comprendo que es necesario limitar que lo
que se dice, pues el conocimiento sirve a cada cual según su grado
de integración y evolución individual, no olvidemos que conocimiento implica
responsabilidad y que se puede prestar a un uso abusivo.
Los mismos indígenas se
muestran reticentes a revelar sus secretos a personas desaprensivas, que con
toda probabilidad los usarían en beneficio propio. Y con esto, se está
perjudicando a la humanidad, pues hacen que la extensión del conocimiento sea
limitada y controlada, de hecho solo es depositado en manos seguras. También es
necesario de alguna manera ganarse este derecho, igual que respetuosamente Galpi le dice a Hellen que sabía
que estaba enferma pero no podía intervenir hasta que ella se lo pidiera.
A través de lo que nos
cuenta Hellen se adivina la enorme lucha que tuvo que
mantener consigo misma hasta integrar sus vivencias y conocimientos. Una
universitaria brillante, cuya formación en medicina y psiquiatría es
extremamente académica, (en las
universidades te programan la mente para que la usemos de acuerdo a mecanismos
y métodos de razonamiento preestablecidos) se encuentra en un mundo que contrasta
por sus lecciones de sencillez, de dejar fluir y de integrarse con las fuerzas
de la naturaleza, de buscar las verdaderas causas de la enfermedad en mundos
subjetivos y de abordar las cosas con flexibilidad. También experimenta ella
misma, multitud de fenómenos que exceden al academicismo e incluso la lógica
racional establecida (que no deja de ser
una interpretación limitada de la realidad).
Y Hellen
sabe ser respetuosa con cada ámbito y los compatibiliza para usar e integrar todos
los conocimientos y aplicarlos a su pasión, que es la curación del Alma según dice
Galpi, aunque personalmente opino que la que enferma
siempre es la personalidad, que en su bloqueo entorpece los planes y propósitos
del Alma para una determinada vida y genera así sufrimiento en los tres mundos de
expresión del ser humano.
También es notable la
carencia afectiva con que
El libro tiene un alto
valor testimonial. Por si a alguien le quedaba alguna duda de que nuestra
existencia es energía y conciencia, y que se desenvuelve en un entorno complejo
entrelazado en múltiples planos, espacios y tiempo.
En él se relatan de forma
sencilla, las cualidades y poderes de los chamanes nativos y la efectividad y
grado de sabiduría de las culturas que sistemáticamente estamos despreciando y
machacando desde occidente. Les robamos sus tierras para explotar abusivamente
los recursos naturales y los exterminamos sin contemplación, y encima les
queremos dar lecciones de moral con un crucifijo en la mano. Y ahora también vamos
hasta ellos para hacernos con su conocimiento y emplearlo a nuestra manera, que
es en beneficio propio. En este espejo se refleja la ceguera y la ignorancia de
aquellos que por su capacidad deberían ser modélicos con otros seres humanos.
Se adivinan muchas otras
cosas en el libro, como en la danza de bienvenida que se les da a la expedición
científica, donde Hellen, con mayor sensibilidad, se
indispone con las energías que allí se mueven, pues en estas danzas primitivas
uno de sus objetivos es movilizar y acopiar energía para la lucha, (en otros
casos para la reproducción, etc.) aunque no conozco estos rituales, he tenido
ocasión de asistir recientemente a unas danzas de Gurdjieff,
y también me sentí estremecer con las energías que se movían en determinadas
fases de la danza, sensación que he alcanzado también con los tambores japoneses Taiko.
El hombre occidental ha
perdido gran parte de su sensibilidad y facultades, debido a que está embotado en procesos mentales y emocionales,
y esto hace que viva permanentemente desconectado del planeta. Como bien dice
en este libro a través de Galpi, se pierde con ello
la oportunidad de conectar y aprovechar la sincronicidad
positiva y así nos va.
En otro orden de cosas, nos narra de forma sencilla la experiencia con la Ayahuasca, desmitificando el abuso que se ha hecho de este ritual, poniendo de relieve su importancia en los procesos de iniciación y sanación, siempre que sea llevado por buenas manos. Con especial relevancia nos indica como a través del enteógeno logra el punto de vista del observador interno, adquiriendo una nueva perspectiva del mundo y de su papel en él, logrando el equilibrio con sus circunstancias y alcanzando la comprensión de la Deidad o Inteligencia universal, de sus leyes y de su vinculación con el ser humano. En síntesis nos narra con sencillez y todo realismo su propio proceso de iniciación.
Otra vez Hellen me ha sorprendido gratamente y no puedo más que
mostrarme agradecido por evidenciar sus vivencias con tanta sencillez y
efectividad.
Namasthé Hellen.