Las brujas no se quejan
Jean Shinoda Bolen
En este libro se expresa de una forma sabia la manera de afrontar la
madurez en
Y es que como tan a menudo, basamos nuestro proyecto de vida en lo externo,
en los hijos, en el trabajo, en el marido, cuando esto nos falla nos quedamos
vacios. La autora nos presenta estas etapas de las madres cuyos hijos ya se han
emancipado, o de las personas que entran en la jubilación, como una oportunidad
para su desarrollo, para hacer eso que siempre han querido hacer, en definitiva
para vivir “su propia vida” y no la de los demás, con una perspectiva de
plenitud y de creatividad inmejorables.
Automáticamente, cuando se adopta este punto de vista esta etapa deja de
ser una etapa triste o de deshaucio para convertirse en una etapa esplendorosa,
yo lo veo como un nacimiento a otra realidad ¡ por fin
puedo ser yo mismo !
Considero que se trata de un buen libro de autoayuda, que nos lleva a
enfocar de nuevo la vida con nuevos proyectos y objetivos, a expresar mejor
nuestra realidad y en definitiva a ser nosotros mismos, toda una oportunidad
por delante que no podemos desaprovechar…