La verdadera enseñanza de Cristo
O.M.Aivanhov.
Existe mucha mitología y desinformación respecto a la figura del Maestro de Maestros. Su mensaje no siempre ha sido interpretado y utilizado de acuerdo con su enseñanza.
No nos engañemos, aún hoy, a Jesús lo siguen crucificando los mismos que en su día decidieron que era un elemento peligroso para el estamento religioso, utilizando un mensaje sesgado y manipulado. El Maestro era una expresión pura de amor, lo cual no es concebible desde nuestras mentes gestionadas por el ego. Amor es en realidad libertad, y libertad es alcanzar individualmente el potencial de llegar a ser dioses de nuestro entorno algún día. Y eso no es compatible con el credo de unas iglesias altamente normativas, que predican una parte del mensaje en función de la propia estabilidad, aunque se diga que es en busca del bien común.
Es un hecho que dentro de las iglesias hay distintas formas de contemplar la doctrina, una para los iniciados y otra para el pueblo. El conocimiento iniciático es tolerado en órdenes como los jesuitas, el propio Opus Dei u otros, siempre que se mantengan las formas. En otras religiones, se utiliza la enseñanza de los Maestros para fomentar el fanatismo y obtener poder. Las acciones de los representantes de estas iglesias a menudo no están a la altura de sus Maestros.
De ahí la importancia de un punto de vista iniciático del mensaje de Jesús: por un lado nos ofrece la verdadera dimensión de su mensaje, desprestigiado hoy por la manipulación y por otro nos conecta con nuestra realidad espiritual, perdida en medio del materialismo más absurdo. Y es que nuestra humanidad occidental, de tipo mental, necesita comprensión, no vale la fe a ciegas y por tanto no se aceptan los dogmas sin más.
No hace mucho, una monjas católicas me explicaban las últimas comuniones que habian hecho en el convento, como una referencia de un hecho muy bonito, festivo y agradable. Y recuerdo que les dije, hermana ¿usted cree que en la época de internet, en que los niños tienen una capacidad mental extraordinaria, donde la tecnología ha alcanzado cotas brillantes, algún niño va a entender e integrar el catecismo sobre Jesús, el Maestro que entró montado en un jumento en Jerusalén y que la gente batía las palmas? Aunque de la imagen se desprenda humildad, es necesario presentar la enseñanza de otra manera, o va a suceder lo que pasa, que nadie acepta esto como credo, y se pierde el único valor que podemos darles como seres humanos, que es su dimensión espiritual y universal, más allá de las apetencias de este mundo.