Nunca creí que fuese capaz de escribir un libro, ni siquiera cuando me lo anunció un prestigioso vidente, hace ya algún tiempo. Ahora, que el tiempo le ha dado la razón, considero esta obra como modesta y sigo sin encontrar la importancia que otrora otorgué a este hecho. En mi caso, se trata de algo que simplemente ocurrió de forma inesperada y desde luego nada de lo que imaginaba que pasaba.

 

Antes de esta obra, había publicado una serie de escritos de carácter espiritual dirigidos a abrir conciencia, que me encargaba yo mismo de imprimir y coleccionar. Entonces llegué a pensar que el libro al que se refería el vidente podía ser una recopilación de estos modestísimos escritos, que eran el fruto de mi vocación espiritual y del aprendizaje de toda una vida, las más de las veces con más tropiezos que éxitos. Pero no fue así, ocurrió que un día me puse a escribir, y de pronto me di cuenta de que iba por la página 37, y reflexionando sobre ello pensé “esto es un libro”.

 

Luego surgió el problema de juntar bajo un techo común las distintas partes del texto, y dotarlo de un hilo de conexión, y después la multitud de correcciones efectuadas, ya que cada vez que lo leía aparecía la necesidad de cambiar cosas. La sensación de torpeza y de futilidad me asaltó en diversas ocasiones y más adelante me surgió la pregunta fatal: ¿Para quién escribes, para los demás o para llenar tu propio ego? La respuesta a esta pregunta demoró un buen tiempo el final del trabajo que aquí presento.

 

Pero todo proceso tiene su final, y para bien o para mal, aquí está esta obra, que recoge lo que yo creo y siento sobre un tema tan amplio e inabarcable como pueda ser el de la espiritualidad. El estilo es probablemente malo y falta oficio en la redacción del texto, pero lo que puedo asegurar es que está escrito poniendo el corazón en ello.

 

No hay en este libro nada nuevo, todo lo que hay está tomado de las fuentes en que he bebido y de los maestros que me han enseñado. El único mérito es el de juntar, relacionar y exponer bajo el prisma de mi visión todas estas partes y teorías, que no son patrimonio de nadie, ni siquiera de ningún movimiento religioso. Lo que se expone es común en muchos credos y forzosamente limitado, pues las palabras son limitadoras, de otra manera ¿como podría caber el océano en una vasija?

 

En el texto, he procurado dar una explicación comprensiva de nuestra constitución como humanos, y de nuestra trascendencia como hijos divinos que somos. Reconozco que aunque he procurado evitarlo, algunos capítulos han salido algo “durillos”, como es el caso de la estructura energética del hombre, y eso que he abordado solo los conceptos básicos. En otros casos el lenguaje es más simple y llano, y está enfocado para que el lector pueda entrar en ese espacio de comprensión más profunda de nuestra filiación y de nuestro destino. Sin duda, el aumentar la comprensión y la conciencia de ser, nos acercará al camino que algún día deberá transitar toda la humanidad con paso firme.

 

El estado de las cosas del mundo exige un cambio global, otra manera de hacer las cosas y otro paradigma mental. La corrupción, la ambición, el materialismo, el egoísmo y la falta de escrúpulos imperan por doquier, incluso en ámbitos religiosos. Los cambios solo se lograrán desde la base, es decir, cambiando la conciencia individual de cada uno de nosotros, para que nos convirtamos en dueños de nuestro destino y para que exijamos a nuestros gobernantes que lleven el timón de acuerdo con la voluntad de la mayoría en este caso cualificada. Lo que desgraciadamente podríamos calificar hoy de mayoría manipulada es lo que otorga el poder a los políticos, y por tanto son los responsables indirectos de las guerras, hambrunas y demás azotes actuales, aunque como no hay conciencia de ello no se les puede culpar.

 

Personalmente considero que hay que organizar las estructuras sociales con un sistema espiritual de valores, o si se quiere de inclusividad, que es distinto a la solidaridad, de la misma manera que dar limosna es distinto de ser caritativo. En el capítulo sobre equilibrio social doy mi opinión sobre el estado actual de las cosas y las fuerzas que los avances científicos introducen en el conjunto social.

 

Recomiendo vivamente al lector que no se encalle en los conceptos, probablemente no son más que cristalizaciones mayormente mías. La intención es la de que estas modestas líneas le permitan entrar en el espacio mental, y que por si mismo logre una profunda comprensión de las leyes que rigen todo.

 

El libro está estructurado de manera que en primer lugar se aborda la naturaleza humana desde el punto de vista evolutivo y después se estudia su interacción con el entorno social, para concluir con la postura que parece más razonable para sobrevivir en un medio bastante agresivo.

 

Posiblemente podría haber profundizado en muchos aspectos, pero pienso que se escapa del objetivo de esta obra, que es el de aportar una exposición clara de nuestra esencia como humanos. Una obra más extensa en determinados temas corre el riesgo de volverse tediosa y acabar aburriendo al lector, con lo que no se lograría el objetivo.

 

Y para finalizar, daré respuesta a la pregunta que me formulé al redactar el libro: escribo este libro para poner a disposición de mis semejantes lo que yo he tenido oportunidad de aprender y de comprender, por mi situación en la vida y por la gracia de tantos maestros que he tenido. Pienso que otras personas que no tienen unas condiciones tan favorables como las mías quizás no tengan la misma oportunidad que yo tuve. Si algún lector expande un poco su comprensión a partir de este texto, yo me doy por suficientemente recompensado en mi trabajo.

 

Agradezco de todo corazón la oportunidad que todo lector me brinda, y de le deseo que la luz perfecta ilumine su mente y que el amor perfecto abra su corazón, análogamente a como lo hace el Loto al recibir los rayos del sol.

 

Namasthé.

 

Francesc Rioma