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COMO NÚMERO DE LA VIA DEL DESTINO.

Su don profético le coloca en posición de entregarse por completo al servicio de la humanidad, una meta difícil de alcanzar, que acaso logre ocupándose de dirigir los asuntos públicos o cívicos de su comunidad y consiguiendo así mejores niveles de vida para los más desafortunados. Su vocación le condu­cirá tal vez a autoexpresarse en la escena o la pantalla, o bien como un dinámico predicador o maestro. En cuanto a su norma de conducta, debe si­tuarse por encima de lo normal.

Le aguardan la fama y el prestigio en aquello a lo que se dedique y, dado que esta vibración confiere un gran potencial creativo, elegirá sin duda las artes o una profesión que requiera dotes inventivas. Posee la capacidad de acceder a las fuentes creativas e infundirá en su trabajo un toque de inspira­ción, capaz de conmover las almas de aquellos que entren en contacto con cualquier cosa que usted cree. Y en su caso, se trata de la verdadera inspiración.