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COMO NÚMERO DE LA VIA DEL DESTINO.

La profundidad de su carácter y su seriedad le destinan a ser un profesor de ética. Separa usted psíquicamente lo verdadero de lo falso y puede descubrir, revelándo­los al mundo que espera, algunos de los misterios de la vida. Llegará a ser el pensador, el filósofo, el científico, el místico o el fanático religioso, cuyo destino está en la mente. Algunos le considerarán extraño y difícil de com­prender, pero seguirán sus enseñanzas y buscarán su consejo cuando se sientan turbados. Su ejemplo y su imagen pueden beneficiar a toda una comunidad, incluso al mundo entero.

Encuentra fuerza en la soledad, sabiduría en los momentos de silencio, y fortaleza en el conocimiento de sí mismo. En los tiempos antiguos, los nacidos bajo el número 7 eran llevados al templo para convertirse en sacer­dotes o sacerdotisas, ya que todos comprendían sus poderes mentales. De­sarrolle esos poderes mentales. El mundo se beneficiará de ellos.