Oración de San Francisco de Asis

 

 

 

Este Santo es la expresión del amor divino, de la humildad y del desapego. Su mensaje y su ejemplo se dejan sentir directamente en nuestra Alma, su doctrina es directa y se basa en la grandeza de lo sencillo. Aunque quizás no fuese comprendido en su época, su pureza y misticismo iluminó a muchos seres, empleando la única manera en que es válido hacerlo, predicando con el ejemplo. Vale la pena detenerse en la belleza y en la divina entrega que nos muestra esta oración.

 

 

 

Oh Señor, haced de mi

un instrumento de Vuestra Paz:

 

Que allí donde haya odio, ponga yo Amor;

donde hay ofensa, ponga yo  perdón;

donde hay discordia, ponga yo armonía;

donde hay duda, ponga yo la Fe;

donde hay error, ponga yo la verdad;

donde hay desesperación, ponga yo la esperanza;

donde hay tristeza, ponga yo la alegría;

donde haya tinieblas, ponga yo la luz.

 

Oh Maestro, haced que yo no busque tanto:

ser consolado, sino consolar;

ser comprendido, sino comprender;

ser amado, sino a amar.

 

Porque dando se recibe;

perdonando, se es perdonado;

muriendo, se resucita a la Vida Eterna. Amen.