SACRIFICIO (noviembre 2006)

 

A todos aquellos que podrían volar

pero se quedan en el hogar

dando la mano a los más desvalidos

que dependen de ellos.

 

Aquellos que quizás renuncian

voluntariamente al amor,

conscientes de su responsabilidad

pero que sin embargo lo expresan

en todos sus actos.

 

Y al mismo tiempo saben

que han de cuidar de si mismos

y que a pesar de todos los condicionantes

no pierden ni un átomo de su libertad

ni de su capacidad creadora

conocedores como son de

su esencialidad y fuerza individual.

 

Puede que el sacrificio

en ellos no signifique renuncia

y más bien responda

a un espíritu de servicio inalienable.

 

Solo la mirada los traiciona,

pues sin que lo sepan, la luz de su Alma

traspasa el velo de sus ojos

y refleja el verdadero fuego interno.

 

Habéis de saber,

que aquel que es Inefable

os contempla con Amor

pues el trabajo que hacéis es angelical.

 

Vuestra casta es, puede,

la que llegará más alta en el cielo

pues residirá en aquel altar

que uno cualifica como el corazón de Dios.

Bienaventurados.